El número de personas habituales de estas sustancias ha aumentado un 22% en los últimos diez años.

REDACCIÓN.- Desde el 1987 se celebra como iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas para alcanzar, en coordinación con los Estados miembros, una sociedad libre del consumo y comercialización de estas sustancias.

El uso y la distribución de drogas ilegales es una problemática global, que impacta gravemente a la salud y el bienestar de las personas, pero ha logrado traspasar fronteras con niveles alarmantes, afectando la seguridad y el desarrollo sostenible de las naciones.

Por lo que desde esta celebración se levanta la voz contra este flagelo y persiste la lucha con el apoyo de organizaciones internacionales, fundaciones y la cooperación entre los países.

Fue un 7 de diciembre del año 1987 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 42/112 que establecía el 26 de junio como el día para conmemorar la lucha contra las drogas, con el que buscaba el fortalecimiento de la cooperación internacional y generar políticas que contrarresten la influencia del mercado ilegal de sustancias ilícitas.

A pesar de que este año se cumple el 35 aniversario de esta iniciativa el ritmo de consumo de las drogas crece cada año y los distribuidores cada vez más encuentran mejores manera de hacer llegar la mercancía.

De acuerdo con el informe de la ONU sobre el consumo de drogas, el número de consumidores habituales de estas sustancias ha aumentado un 22% en los últimos diez años.

Efectos y riesgos del consumo de drogas

Existen varios tipos de sustancias que producen efectos alucinógenos en el organismo, generando graves consecuencias en la salud de los consumidores habituales. Está catalogado como uno de los 20 factores de riesgo para la salud a nivel mundial, e incide en la proliferación de otras patologías, como el VIH-sida, hepatitis, tuberculosis y enfermedades cardiovasculares.

De manera particular las consecuencias del uso habitual e indebido de estas sustancias produce:

  • Cambios neuroquímicos y funcionales permanentes en el cerebro, generando la liberación masiva de neurotransmisores como dopamina y serotonina con graves consecuencias a nivel cerebral, a corto y largo plazo.
  • Adicción al consumo de fármacos y sustancias estupefacientes, impactando en el sistema nervioso.
  • Problemas respiratorios y cardiovasculares derivados del consumo prolongado de drogas, afectando la presión arterial, vasos sanguíneos, corazón y pulmones.
  • Disfunción eréctil y abstinencia sexual aguda y prolongada.
  • Debilidad en el sistema inmunológico, generando reacciones adversas en el organismo, siendo vulnerable a enfermedades e infecciones, tales como sida o hepatitis.
  • Alteración de los estados de humor, pasando de un estado relajado a otro irritante y agresivo.
  • Ansiedad y alteraciones del sueño: insomnio, pesadillas.
  • Trastornos psicológicos, entre los que destacan esquizofrenia, trastornos paranoides y brotes psicóticos.
  • Durante el periodo de embarazo deteriora exponencialmente la salud de la madre y el feto, ocasionando el nacimiento de bebés prematuros, con problemas de aprendizaje y de comportamiento.
  • La muerte por sobredosis constituye el mayor riesgo.

Impacto social de las drogas

A continuación, mencionamos las principales consecuencias del consumo indiscriminado de drogas ilegales, desde el punto de vista social:

  • Distanciamiento familiar, relacional y social: Las relaciones sociales de los consumidores habituales son afectadas por el aislamiento o pérdida de nexos familiares, amistades y relaciones laborales.
  • Acentuación de conductas antisociales, afectando el desempeño de actividades habituales como estudios y trabajo: despidos, bajo rendimiento y deserción escolar, delincuencia.
  • Pérdida de interés en aficiones y otras actividades.
  • Inseguridad, violencia, corrupción de las instituciones y proliferación del mercado ilegal de estas sustancias.
  • La población infantil y juvenil es sumamente vulnerable al consumo y tráfico de drogas, siendo incluso más de dos veces superior al de otros grupos de edad. No disponen de suficiente información sobre los riesgos de estas sustancias ilegales.