SANTO DOMINGO.- A un año de la tragedia del Jet Set, Jay Jiménez, sobreviviente del hecho, relató el profundo impacto emocional que aún enfrenta tras la pérdida de su expareja, Sheila Berroa, y cuestionó la falta de respuestas judiciales en el caso.

Jay Jiménez recordó que la noche de la tragedia asistió junto a su expareja, Sheila Berroa, con quien mantenía una relación cercana desde el colegio. La joven, quien habría cumplido 26 años, había regresado recientemente de Canadá, donde residía.

Le he puesto un parche a mi dolor”, expresó al tiempo que señaló que, aunque no sufrió lesiones físicas, ha tenido que lidiar con las imágenes de lo ocurrido y el dolor de la familia de su expareja.

La noche del reencuentro

Explicó que el encuentro formaba parte de un reencuentro entre ambos, luego de varias salidas tras su regreso al país.

Según narró, decidieron asistir a la fiesta tras varias invitaciones de ella, motivada por su interés en el evento.

Jiménez también recordó uno de los momentos más traumáticos de aquella noche: escuchar a varias personas pidiendo ayuda sin poder hacer nada para auxiliarlas.

Secuelas y reclamos

Al referirse a las secuelas, afirmó que el mayor impacto ha sido emocional.

Destacó que una de las cargas más difíciles ha sido acompañar a distancia a los familiares de Sheila, algunos de los cuales residen en Canadá y no pudieron viajar al país.

El sobreviviente también reveló que, a pesar de haber retomado algunas actividades, incluyendo su participación en un nuevo programa radial, continúa enfrentando dificultades para dormir y sobrellevar el trauma, especialmente en fechas cercanas al aniversario de la tragedia.

Asimismo, cuestionó la falta de avances en el proceso judicial, señalando que, a un año del hecho, no hay conclusiones claras.

Criticó el silencio de las autoridades y consideró que existe complicidad, que ha impedido el esclarecimiento del caso.

La tragedia del Jet Set se originó la madrugada del 8 de abril de 2025, tras el colapso del techo de la discoteca Jet Set en Santo Domingo, durante un evento masivo con música en vivo. El desplome ocurrió mientras cientos de personas asistían a una presentación del merenguero Rubby Pérez, quien también falleció en el incidente.

La tragedia dejó un saldo de 236 personas fallecidas y más de 180 heridas, convirtiéndose en una de las peores catástrofes no naturales en la historia de la República Dominicana.