Santo Domingo. La República Dominicana atraviesa una importante transformación demográfica, marcada por una reducción sostenida de la fecundidad y un aumento de la esperanza de vida, según revelan las nuevas Estimaciones y Proyecciones Nacionales de Población 1950-2100, presentadas por la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

Los resultados muestran que el país ha entrado en una nueva etapa de transición demográfica, caracterizada por una población cada vez más longeva y familias con menos hijos.

Este panorama representa un desafío y, al mismo tiempo, una oportunidad para la planificación de políticas públicas en áreas como salud, educación, empleo, seguridad social y desarrollo económico.

La actualización fue elaborada con el acompañamiento técnico del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), incorporando información del X Censo Nacional de Población y Vivienda 2022, estadísticas vitales, encuestas especializadas y registros administrativos.

La directora general de la ONE, Mildred Martínez, destacó que estas proyecciones constituyen una de las herramientas estadísticas más importantes para el país, debido a que permiten comprender los cambios demográficos ocurridos en las últimas décadas y anticipar los retos del futuro.

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Dominicanos viven más y tienen menos hijos, revela nueva proyección poblacional
Dominicanos viven más y tienen menos hijos, revela nueva proyección poblacional

Menos hijos por mujer y una fecundidad por debajo del nivel

Uno de los datos más relevantes del informe es la caída sostenida de la tasa global de fecundidad.

Mientras que en 1950 las mujeres dominicanas tenían en promedio 7.57 hijos durante su vida reproductiva, para el año 2026 la cifra se reducirá a 1.97 hijos por mujer, situándose por debajo del nivel necesario para garantizar el reemplazo generacional de la población.

Las proyecciones indican que esta tendencia continuará en las próximas décadas. Para 2050 y 2100, se estima que el indicador se mantendrá alrededor de 1.70 hijos por mujer, reflejando cambios sociales, económicos y culturales que han transformado la estructura familiar dominicana.

En cuanto a la fecundidad adolescente, el estudio señala una evolución favorable. Se proyecta que este grupo representará el 14 % de los nacimientos en 2026, porcentaje que descenderá a 12 % en 2050 y a 7 % en 2100, aunque las autoridades consideran que sigue siendo un tema prioritario dentro de las políticas públicas.

Una población más longeva y mejores herramientas para planificar el futuro

  • Las nuevas proyecciones también evidencian que los dominicanos viven más años que en décadas anteriores, consolidando un proceso de envejecimiento poblacional que requerirá nuevas estrategias en materia de salud, protección social y atención a las personas mayores.

Durante la presentación de los resultados, el oficial de Asuntos de Población del CELADE-CEPAL, Gabriel Mendes Borges, explicó que la actualización incorpora una metodología más precisa y utilizada actualmente en varios países de la región, gracias al fortalecimiento de las capacidades técnicas de las instituciones nacionales y la mejora de los registros administrativos.

«Por su parte, la directora de Análisis Social del Viceministerio de Economía, Evalina Gómez, señaló que estas estimaciones constituyen una herramienta fundamental para diseñar políticas públicas basadas en evidencia y responder de manera efectiva a los cambios demográficos que experimenta el país».

Otro indicador que refleja la transformación de la sociedad dominicana es la edad media de la fecundidad, que pasó de 28.53 años en 1950 a 26.45 años en 2026. Las proyecciones apuntan a que este promedio alcanzará los 26.62 años en 2050 y los 26.97 años en 2100, mostrando cambios graduales en los patrones reproductivos de las mujeres dominicanas.

Con estas nuevas proyecciones, las autoridades disponen de una radiografía más precisa sobre el futuro demográfico del país, un insumo clave para tomar decisiones que permitan responder a las necesidades de una población cada vez más envejecida y con estructuras familiares diferentes a las de generaciones anteriores.