SANTO DOMINGO.- La angustia y la incertidumbre marcan los días de Briggitte Domínguez, una venezolana residente en República Dominicana que, desde el terremoto ocurrido en Venezuela, no ha logrado obtener información sobre el paradero de su tío, Alexander Gómez, quien residía en uno de los edificios afectados en La Guaira.
Domínguez relató que, tras el sismo, logró comunicarse con familiares en el estado Monagas, donde no se registraron daños de gran magnitud.
Colapso en La Guaira agrava la búsqueda
Sin embargo, dijo que la situación fue distinta en La Guaira, donde vive su tío. Según la información que recibió a través de un amigo de Gómez, el edificio donde residía colapsó casi por completo y varias edificaciones cercanas también quedaron destruidas.

«Es demasiado triste y desesperante no saber nada de un familiar después de una tragedia como esta. Nadie espera vivir una situación así”, expresó con evidente preocupación.
Domínguez pidió apoyo para toda la población venezolana afectada por el terremoto.
Señaló que miles de familias necesitan asistencia urgente ante la magnitud de los daños provocados por el desastre.
Pedido de ayuda por daños del terremoto
Alexander Gómez, de aproximadamente 50 años, es descrito por su sobrina como un hombre alto, de cabello canoso, tez morena y muy apegado a su familia. Hasta el momento, su nombre no figura entre las personas rescatadas ni entre los pacientes trasladados a centros de salud, según las averiguaciones realizadas por amigos y allegados.
- Briggitte señaló que ha seguido de cerca las informaciones a través de redes sociales y contactos en Venezuela, desde donde ha recibido reportes sobre la magnitud de los daños. Asimismo, consideró fundamental la llegada de ayuda internacional para reforzar las labores de rescate y asistencia a las víctimas.
«Venezuela necesita apoyo en este momento. Se necesita ayuda para rescatar personas, llevar alimentos y asistir a quienes lo han perdido todo”, manifestó.
Mientras continúan las labores de búsqueda, la joven mantiene la esperanza de recibir noticias sobre su tío, aunque reconoce que el panorama es difícil. Entre la distancia y la incertidumbre, asegura que se aferra a la fe y al deseo de volver a saber de uno de los miembros más queridos de su familia.
