Santo Domingo. La Comisión Investigadora de Accidentes de Aviación (CIAA) reveló nuevos detalles sobre el accidente del avión ejecutivo Gulfstream G-200, matrícula N318JF, ocurrido el pasado 7 de junio en el Aeropuerto Internacional de La Romana, en el que murieron los dos tripulantes de la aeronave.
Falla de motor y emergencia en vuelo
El informe preliminar establece que la emergencia comenzó apenas minutos después del despegue, cuando la tripulación reportó la pérdida del motor derecho y decidió regresar al aeropuerto. Sin embargo, durante la maniobra la situación se agravó.
Según la cronología de las comunicaciones con los controladores aéreos, a las 20:01 UTC los pilotos solicitaron tiempo para intentar controlar la aeronave y, cinco minutos después, transmitieron un dramático mensaje: «No puedo controlar bien el avión, estamos sobreviviendo», antes de intentar un aterrizaje de emergencia por la pista 29.
La investigación indica que la aeronave, operada por Aibonito Aviation LLC, había despegado desde La Romana con destino a Austin, Texas, con únicamente dos tripulantes a bordo.
Tres minutos después del despegue, los pilotos solicitaron desviarse para atender una situación. Poco después informaron que habían perdido el motor derecho y declararon oficialmente la emergencia ante el control de tránsito aéreo.
Inicialmente intentaron aterrizar por la pista 11, pero realizaron una maniobra de ida al aire cuya causa todavía no ha sido determinada por los investigadores.
Posteriormente permanecieron varios minutos sobrevolando la zona con la intención de consumir combustible debido al peso de la aeronave antes de efectuar un nuevo intento de aterrizaje.
Desvío de pista e incendio total
El informe señala que el avión tocó tierra por la pista 29, pero durante la carrera de aterrizaje se desvió bruscamente hacia la izquierda, salió de la pista y recorrió aproximadamente 700 metros sobre terreno de césped.
Durante el desplazamiento colapsó el tren de aterrizaje principal, el motor izquierdo se desprendió y se rompieron los tanques de combustible de las alas, provocando un incendio de grandes proporciones que destruyó completamente la aeronave.
Los dos tripulantes fallecieron en el lugar y no había pasajeros a bordo. Tampoco se transportaban mercancías peligrosas.
La CIAA aclaró que el documento divulgado es preliminar y que no determina responsabilidades ni establece las causas definitivas del accidente, ya que su único propósito es prevenir futuros incidentes de aviación.
Entre los aspectos que aún serán investigados figuran la causa exacta de la falla del motor derecho, la razón por la que la tripulación abortó el primer aterrizaje, las dificultades para mantener el control del avión, el peso y balance de la aeronave.
Además, la actuación de los sistemas de vuelo y la información que arrojen las cajas negras (FDR y CVR), las cuales ya fueron recuperadas pero todavía no han sido analizadas.