La llegada masiva de la macroalga a las costas caribeñas ya supera todos los registros, con efectos en la actividad de visitantes y en el entorno marino. Las tareas diarias recaen en hoteles y negocios privados, con tractores trituradores o recolección manual.
El Caribe atraviesa una situación inédita. La llegada masiva de sargazo a las costas de República Dominicana y Puerto Rico ha superado todos los registros previos, afectando de manera directa al turismo y al entorno natural, según la agencia de noticias EFE.
Récord de sargazo en el Caribe
Entre enero y el 30 de junio de 2026, se acumularon nueve millones de toneladas métricas de esta macroalga en la región, una cifra superior a los 8.3 millones del mismo periodo de 2025 y muy por encima de los 1.2 millones de toneladas de 2024, de acuerdo con la Universidad del Sur de Florida.
La preocupación es palpable en zonas como Punta Cana, donde el turismo representa uno de los motores económicos principales de República Dominicana.
La presencia del sargazo modifica la experiencia de los visitantes y genera complicaciones para quienes dependen de la actividad turística. Jeyson Orozco, turista colombiano, lamentó: “No he podido disfrutar como me lo esperaba porque a veces me gusta tirarme, meterme mucho más al agua”, en referencia a las condiciones de playa Bávaro.
Los visitantes descubren el fenómeno al llegar, sin aviso previo, lo que multiplica la frustración. Orozco, quien alquiló un apartamento turístico durante dos semanas, señaló: “Es algo que no te anuncian, que no te dicen. Esto te lo llevas de sorpresa”.
El impacto se extiende a los trabajadores locales que dependen de la playa. Angelo Joseph, promotor de excursiones en playa Esmeralda, explicó: “Antes, la temporada de llegada del sargazo duraba un mes y se detenía; luego venía cada tres meses, y ahora está viniendo más consecutivamente”.
Joseph subrayó: “El turista viene aquí con una ilusión de ver el Caribe y se topa con esto y ve que ‘guau’, es una catástrofe”.

La gestión de los residuos de sargazo depende del tipo de acceso al litoral. Hoteles y negocios privados realizan labores de limpieza a diario, empleando tractores trituradores o métodos manuales.
Sin embargo, en los tramos públicos la macroalga suele quedar acumulada, ya que no existe un servicio municipal específico. Joseph lo resume: «Aquí, el que no tiene su dinero para limpiar su playa no limpia».
La afectación económica no se limita a los grandes complejos turísticos. Braulio Pelmito, quien ofrece viajes en barca en playa Bávaro, relató que la limpieza es permanente, aunque insuficiente: “Todos los días aquí estamos limpiando el sargazo, pero no podemos con él; mayormente lo enterramos porque no tenemos camión para moverlo”.
La imagen del Caribe se ve alterada, y los visitantes expresan su decepción al comparar las aguas en internet con la realidad de la costa.
La comunidad extranjera residente también siente el impacto. Tim Kaylor, estadounidense propietario de un apartamento frente al mar, describió el alto costo que implica mantener limpia la playa: su comunidad llega a gastar unos USD 1,400 diarios en estas tareas. La situación, señala, requiere un plan coordinado.
El impacto ambiental y económico del sargazo
Los efectos del sargazo van más allá del turismo. La macroalga perjudica los ecosistemas marinos y repercute en la economía de los pescadores locales. Además, la descomposición del sargazo genera un olor intenso y puede ocasionar problemas respiratorios en personas expuestas.
El mar pierde su azul turquesa y muestra franjas marrones cerca de la orilla, alterando la postal habitual del Caribe.
El sector turístico representa un 19 % del producto interno bruto de República Dominicana, por lo que el fenómeno del sargazo adquiere una dimensión estructural. Aunque existen usos potenciales, como fertilizante, biomasa o fuente de materiales industriales, el reto inmediato sigue siendo la gestión y remoción eficiente de las toneladas acumuladas cada temporada.
