Santo Domingo.- A propósito del reciente debate protagonizado por el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, y el comentarista Eduardo Sánchez “El Piro”, el empresario Andrés Vander Horst Álvarez advirtió que no se puede caer en el error de convertir a la política en un espectáculo.
«Modernizar la política no significa convertirla en espectáculo”, precisó, al tiempo de enrostrar la necesidad de diferenciar a quien genera conversación y a quien asume responsabilidad pública.
A su juicio, el reciente debate revela “la tensión entre la legitimidad construida durante años dentro del sistema democrático y una nueva forma de influencia basada en audiencias, la viralidad y la presencia digital”.
A través de un artículo de opinión, añadió que un comunicador puede señalar problemas, lo cual reconoce como una función importante en una democracia. Sin embargo, apuntó que un dirigente político va más allá, porque debe transformar problemas en soluciones, someter las propuestas al juicio ciudadano y responder por los resultados.
En ese sentido, Vander Horst indicó que el reto no es negar los nuevos tiempos, ya que la política debe comunicar mejor, escuchar más y entender los nuevos espacios donde conversa la ciudadanía.
Desde su óptica, preocupa cuando los propios actores políticos, buscando victorias momentáneas, terminan debilitando las instituciones que sostienen la democracia representativa. “Hoy vemos dirigentes y partidos acompañar movimientos que en otros momentos promovían reducir los recursos destinados, precisamente, a fortalecer los partidos, olvidando que las corrientes antipolíticas rara vez distinguen colores cuando comienzan a cuestionar la legitimidad del sistema”.
Andrés Vander Horst Álvarez entiende que el ejercicio responsable de la política requiere mucho más que simplemente comunicar bien.
Cuando la política con “P” mayúscula —la de las ideas, los proyectos de nación y las instituciones— se sustituye por la política con “p” minúscula, la de la complacencia inmediata, la reacción fácil y el cálculo de corto plazo, terminamos fortaleciendo precisamente aquello que mañana puede destruir lo que tomó décadas construir”, subrayó.
El empresario fue enfático en que las tendencias pueden ganar conversaciones de días, pero solo las instituciones sólidas y los liderazgos responsables pueden construir el futuro de una nación.
En este tenor, recordó que la historia latinoamericana ofrece advertencias claras sobre países que debilitaron sus partidos y, a raíz de esto, no necesariamente consiguieron mejores democracias. Manifestó que, en muchos casos, abrieron espacio a la improvisación, al personalismo y a sociedades cada vez más divididas.
Si algo ha diferenciado a la República Dominicana frente a otros países de la región que enfrentan crisis políticas, económicas y sociales, ha sido precisamente la fortaleza de su sistema de partidos. Un sistema imperfecto, siempre necesitado de renovación, pero que ha garantizado estabilidad, alternabilidad y gobernabilidad”, comentó.
