Mientras que los lavaderos informales de automóviles, insisten en su negativa a acatar la disposición gubernamental que solo les permite trabajar los fines de semana para economizar el líquido.

SANTO DOMINGO.- Aunque los aguaceros de esta semana ayudaron a reducir el déficit de agua potable en los embalses, el racionamiento se mantiene en el Gran Santo Domingo, cuyos residentes no logran entender por qué solo reciben una o dos veces a la semana el servicio.

Mientras que los lavaderos informales de automóviles, insisten en su negativa de acatar la disposición gubernamental que solo les permite trabajar los fines de semana para economizar el líquido.

Muchos de los afectados por la medida para preservar el agua, no están conscientes de que el país vive un proceso de sequía desde octubre del año pasado.

Gloria Miguel Espino, quien con agua brindada por su vecino para hacer sus quehaceres los fines de semana, no logra entender por qué a su casa solo llega el agua uno o días a la semana, cuando asegura que tenía el servicio todos los días.

Lo que sí saben los residentes del Gran Santo Domingo, es que se ven obligados a comprar constantemente camiones o tanques de agua que van desde 700 pesos a mil 400, para satisfacer sus necesidades.

Algunos de los ciudadanos que sí están informados de la situación, atribuyen la falta del líquido, al mal uso que le dan los dominicanos.