Tras recibir el diagnóstico de Hipoacusia Profunda de sus hijos, estas madres ven en un implante su esperanza

SANTO DOMINGO.- Tras lograr su sueño de ser madre, los caminos de siete mujeres se entrecruzaron por una extraña condición de salud que mantiene a sus hijos en silencio absoluto, ya que no pueden escuchar ni hablar.

Tras recibir el diagnóstico de Hipoacusia Profunda de sus hijos, estas madres ven en un implante su esperanza; aunque esa luz al final del túnel se desvanece por el costo de alrededor de un millón 500 pesos que cuesta el procedimiento quirúrgico.

Yo quisiera que él me escuchara cuando le digo te amo y me dijera mami yo te amo también”

Este es el anhelo de Jesenia Rojas desde que se percató que su pequeño hijo Esnaider había nacido sin el sentido del audición.

 El estallido que hace tres años retumbó en los oídos de los residentes en Villas Agrícolas, en el Distrito Nacional, para Jesenia marcó el día en que comenzó a descubrir que su hijo no escuchaba desde su nacimiento.

Tras un año de estudios obtuvo el  diagnóstico de Hipoacusia Congénita Neurosensorial Bilateral va de profunda a grave. 

La sordera total provocada por esta condición puede revertirse con un implante coclear, el cual permitirá tras una serie de terapias que el paciente escuche y aprender a hablar.

El costo del implante representa sin embargo golpe tan impactante como el propio diagnóstico. 

La Angustia de Jesenia es compartida por otras seis madres, cuya desesperación les unió en un grupo de WhatsApp coordinado por Ana Rodríguez, quien en su afán de conseguir apoyo para operar a su hija Amaia encontró a otras mujeres, que viven dramas similares.

Así son las noches de Sandra Moronta desde que nació Braylin hace cuatro años. Luego de que bebé superó diferentes condiciones propias de ser prematuro, el diagnóstico de hipoacusia se convirtió en un gran reto, ya que la familia no tiene siquiera para los pasajes para ir médico.

Ese también es el anhelo de María: poder escuchar a su hija.

Ella y su esposo lograron con donaciones y un préstamo financiar el implante a su niña, pero el tratamiento quedó inconcluso por falta de dinero para adquirir el procesador que lleva el aparato.

Ychairy Franco aprovecha cualquier ayuda para generar más ingresos desde que a su hijo Eidan le diagnosticaron la condición cuando tenía dos añitos.

Uno de cada mil nacidos en nuestro país padece hipoacusia, según explica el otorrinolaringólogo Deivi Maggiolo.

 Para conseguir el dinero para la operación de su nieto Eiden, Escarlen Guante se pasa el día de esquina en esquinase, tocando puertas.

 

“Yo vendo estos boletos en la calle, usted me puede encontrar en mega centro, en el 9 de la charle”, expresó Escarlen Guanten abuela de Eiden.

  Y es que el tiempo es otro factor que juega en contra de estos niños, ya que el implante logra mejores efectos antes de los 5 años. 

El futuro de su hijo Eiden es lo que más preocupa a Betty, quien tras investigar por diferentes fuentes cómo sería la vida de su hijo sin escuchar ni hablar, entiende que el implante es su mejor oportunidad. 

Estas madres llegaron hasta noticias SIN desde distintas provincias, todas con la esperanza de que la solidaridad toque sus puertas y puedan recaudar lo necesario para devolver la audición a sus hijos y escucharlos decirles mama.