Ante la estafa millonaria que no solo afecta el Estado, según la directora general de Supérate, iniciaron las entregas de subsidios a las familias que fueron estafadas en el fraude.

Por: Sandy Cuevas 

SANTO DOMINGO.- Ante el fraude millonario a la Administradora de Subsidios Sociales, mediante la tarjeta Supérate, el presidente Luis Abinader insistió nueva vez este miércoles que no permitirán que ninguna persona se robe un centavo del dinero del estado.

En tanto, los miles de afectados por el fraude masivo mediante la tarjeta Supérate comienzan los trámites en las oficinas de la ADESS con la esperanza de que el gobierno les paguen al menos uno de los meses que les fueron robados.

Al insistir que los recursos que pagan los dominicanos de impuestos deben de restituirse para que haya justicia social, el mandatario precisó que no permitirá que ni en el programa “Supérate” ni ningún otro aceptarán qué desaprensivos realicen artimañas.

“Ninguna persona se robe un centavo de lo que es el presupuesto nacional, sea quien sea vamos a ir detrás de ellos para que se respecte y ese dinero llegue a ustedes que son los que lo necesitan”, reiteró el mandatario.

Ante la estafa millonaria que no solo afecta el Estado, según la directora general de Supérate, iniciaron las entregas de subsidios a las familias que fueron estafadas en el fraude.

“Esto fue un fraude a los bancos no al estado, el estado depositó a tiempo el dinero en enero y febrero, quien fue vulnerado fue el sistema de pagos”, dijo Gloria Reyes.

Mientras que como una sorpresa cataloga la sustracción de los fondos Juana Hernández, quien asegura que hace más de 10 años posee la tarjeta y nunca le habían robado el aporte.

Las autoridades tienen habilitados tres establecimientos Santo Domingo, uno funciona en la Avenida San Martin casi esquina doctor Delgado, Sambil y otro en Mega Centro, donde los ciudadanos pueden poner sus reclamaciones.

Ante la supuesta estafa, los fiscales solicitaron que a los apresados se le imponga 18 meses de prisiòn preventiva, bajo el argumento de que las tarjetas Supérate pertenecen a personas vulnerables y envejecientes que necesitan esos fondos para costear sus alimentos y medicamentos.