En la historia se han dado grandes mentiras (incluyendo las mías). Por ejemplo, aquello de “libertad, igualdad, fraternidad” (que Napoleón canceló); el “descubrimiento de América” (que desde quién sabe cuándo millones de asiáticos, devenidos en indios, habían descubierto, sin ponerle nombre); eso  de “la Justicia es ciega” (¡ofrézcome!)…la “igualdad de derechos” (y torcidos)…y el “tiburón podrido” de Danilo. Pero nadie le llega a la inmensa mentira de Pinocho Rosario y sus 3,000 anónimos técnicos renunciantes y no menos anónimos suplentes. Sí, implantó un récord mundial (aunque no le haya crecido la nariz).