Brasilia.- La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anunció hoy una inversión de 1.000 millones de reales (unos 555 millones de dólares) hasta 2014 para masificar la atención sanitaria en los domicilios y desahogar los saturados hospitales públicos.

En un acto celebrado en el Palacio presidencial de Planalto, la presidenta admitió que la atención a los pacientes en el servicio de salud pública del país es deficiente y aseguró que "Brasil puede y debe mejorar" en ese sector "clave" para la población más pobre.

Rousseff dijo que, en la actualidad, "145 millones de brasileños dependen exclusivamente del sistema público de salud", que no se da abasto pese a que recibe "un millón de hospitalizaciones y más de tres millones de procedimientos ambulatorios" por mes, además de realizar "más de 500 millones de exámenes" cada año.

El plan anunciado por la jefa de Estado, bautizado como "Mejor en Casa", propone crear 1.000 unidades de atención domiciliaria que estarán compuestas por equipos médicos multidisciplinarios, que permitirán reducir el número de lechos ocupados en los hospitales.

Según reconoció en el mismo acto el ministro de Salud, Alexandre Padilha, la atención en los centros hospitalarios del Estado supone "el punto más crítico" en el sistema de sanidad público, que "pese a sus mejorías" no llega a ser suficiente para atender a la población.

El mismo programa incluirá un refuerzo, tanto de personal como de equipos médicos, para los servicios de emergencia de los hospitales públicos, a los que serán destinados unos 40 millones de reales (22 millones de dólares) por año hasta 2014