Alambres de púas, pedazos de tabla, mayas de colores. Los materiales y el gasto para comprarlos no importan para algunos residentes de las calles Segunda y Tercera de Los Mameyes, en Santo Domingo Este. Para ellos, lo importantes es la convivencia y destacar el espíritu navideño.

Por: Carolina Cepeda

SANTO DOMINGO. - Luces multicolores en las fachadas de las viviendas y en los espacios comunes de algunos sectores del Gran Santo Domingo anuncian la llagada de la Navidad, incluso en zonas donde los vecinos han tenido que sacar sus ahorros o hacer algún sacrificio económico para financiar los adornos.

Alambres de púas, pedazos de tabla, mayas de colores. Los materiales y el gasto para comprarlos no importan para algunos residentes de las calles Segunda y Tercera de Los Mameyes, en Santo Domingo Este. Para ellos, lo importantes es la convivencia y destacar el espíritu navideño.

Marta Aquino, residente de la zona sostuvo que “recolectamos dinero, casa por casa, hacemos volantes y la comunidad se entera. Hacemos un aporte de 500 y hasta de mil pesos y los que menos pueden también hace su aporte y hacemos una colecta de más de 23 mil pesos”, dijo.

Aunque comienzan a encender las luces desde tempranas horas de la tarde, la verdadera magia visual comienza cuando cae la noche. El espectáculo de luces se acompaña de diversas actividades, como aguinaldos y chocolate caliente con jengibre.

“Aquí mismito ponemos la olla, el caldero, traemos guiras, tamboras, y aquí hacemos nuestro compartir”, expresó Gaudy Martínez.

Doña Natividad Acosta tampoco escatima cuando se trata de conservar la tradición de adornar, en compañía de su familia, toda la casa. Esto incluye un Nacimiento, y asegura un gasto de unos 70 mil pesos.

En tanto, Natividad Acosta, indicó que participan todos “de hecho, las bolas de navidad tienen los nombres de la familia. Lo hacemos no solamente para la familia, sino que participa toda la comunidad” expresó.

Otros que no se quedan atrás son residentes en la Base Aérea de San Isidro, que abre sus puertas a toda la población los fines de seis a nueve de la noche.

Aunque entienden que la factura eléctrica será más costosa durante la época, los residentes de estos sectores manifiestan que realizan estas decoraciones porque no solo viven el espíritu navideño, sino que con ellas contagias a otras personas.