El personal médico de primera línea fue de los primeros en recibir la vacuna, seguido de los adultos mayores de 60 años con comorbilidad.

SANTO DOMINGO.- Las cuatro olas de contagios de la pandemia y el surgimiento de nuevas variantes del coronavirus, como la temida Delta, volvieron a colocar el sistema sanitario nacional casi al borde del colapso durante este año 2021.

Y aunque la llegada masiva de las vacunas contribuyó a disminuir la propagación y casos graves de COVID-19 en el país, que este mes registra la tasa de positividad más baja del año, a la fecha, se han reportado más de 415 mil casos positivos y 4 mil 243 defunciones a causa del virus.

Las escenas de dolor a las afueras de las unidades de Covid eran desgarradoras.

El 2021 se inició con una prueba de fuego para el sistema de salud, con una ola de contagios que marcó récords al confirmar más de dos mil casos positivos al día, una tasa de ocupación de camas que alcanzó casi el 100 por ciento en algunas demarcaciones y que sin el país tuviera claridad sobre la llegada de las vacunas debido a los atrasos de la laboratorios

Frente a ese panorama, el Gobierno  eliminó la gracia de libre tránsito que había otorgado para las festividades navideñas del 2020 y endureció el toque de queda con la esperanza de disminuir la presión hospitalaria.

La luz al final del túnel comenzó a brillar a mediados de febrero con la llegada de los primeros sueros de Covishield, que marcó el comienzo del Plan Nacional de Vacunación “Vacúnate RD”. En ese momento, las autoridades contemplaban inocular a 7.8 millones de adultos.

El personal médico de primera línea fue de los primeros en recibir la vacuna, seguido de los adultos mayores de 60 años con comorbilidad.

Pero el primer gran impulso a la inmunización masiva comenzó luego de que el país recibió entre el 23 de febrero y el 22 de marzo un millón 768 mil vacunas Sinovac.

Mientras el sistema de salud empezaba a recuperarse con el impulso de la vacunación y el descenso de la curva de contagios, el Ministerio de Salud enfrentó su propia prueba de fuego con la destitución del entonces ministro Plutarco Arias tras las revelaciones de supuestas irregularidades en un intento de licitación para la compra de jeringuillas sobrevaluadas.

En sustitución, el presidente designó el primero de marzo al doctor Daniel Rivera.

Con la llegada de otras 8.5 millones de vacunas Sinovac, el Gobierno amplió la jornada de inmunización, hasta entonces desarrollada por fases, para inocular a todos los ciudadanos mayores de 18 años.

Pero, como paradojas de la vida, tan solo un mes después, en junio, el país registró un nuevo pico de contagios, alcanzando hasta mil 784 casos confirmados en 24 horas.

La tercera ola de la pandemia aumentó la presión  hospitalaria con una sobredemanda de camas a nivel público y privado, especialmente en el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo.

Esto provocó que la demanda de pruebas PCR y Antígeno se disparara, generando largas filas en los puestos de toma de muestra.

Para ese mismo mes y con el arribo de los primeros lotes de la vacuna Pfizer, las autoridades de Salud  anunciaron la inclusión en el esquema de vacunación de los adolescentes de entre 12 y 17 años y la aplicación inédita de una tercera dosis de refuerzo en adultos, convirtiendo al país en pionero a nivel mundial.

Con el avance de la vacunación y la aplicación de la tercera dosis, el presidente Luis Abinader anunció a principios de julio el inicio de un plan de desescalada de las medidas restrictivas, que contemplaba el desmonte gradual del toque de queda en tres fases, cada una con una semana de duración.

La primera fase inició el 7 de julio con un toque de queda hasta las 10 de la noche los días de semana y con una gracia de libre tránsito que permitió la reactivación de la economía y el comercio.

A la par, el mandatario anunció la eliminación de las restricciones a la movilidad en las provincias que alcanzaron el 70 por ciento de su población vacunada.

Tras varios meses de que la vacunación se mantuviera activa, la presencia de personas en los puestos de inoculación comenzó a disminuir, lo que obligó a las autoridades a iniciar la inmunización casa por casa.

Sin embargo, el proceso de inoculación se estancó sin que el país lograra su meta del 70 por ciento de la población adulta inmunizada y en octubre el gobierno dispuso la presentación de la tarjeta de vacunación en los lugares públicos y en el transporte colectivo.

Además del estancamiento en el proceso de inmunización, en septiembre surgió una polémica sobre las cifras oficiales de víctimas de la pandemia, cuando las cifras del Ministerio de Salud y los registros de defunciones en la Junta Central Electoral diferían en  114.42%.

Una cuarta ola del virus vivió recientemente el país con la circulación de la altamente contagiosa variante Delta.

Luego de ese repunte, las autoridades de Salud comenzaron a notificar cifras récord en reducción de casos positivos desde que se inició la pandemia.

La circulación de nuevas variantes y las aglomeraciones por las festividades navideñas y de Año Nuevo podrían acercar al país a un quinto ciclo de contagios, por lo que el Ministerio de Salud sostuvo que están preparados para enfrentar una próxima ola.