Aunque en el proceso de seducción ambos animales ponen en práctica actitudes y conductas instintivas, en la mayoría de los casos la hembra es que decide con quien compartirá sus días.

Por:  Carolina Cepeda

SANTO DOMINGO.- La demostración de sentimientos mediante acciones es vital durante el enamoramiento para conquistar a quien se desea, y en el mundo animal muchas especies dan cátedra de cómo se debe cortejar a una pareja.

Para lograr el apareamiento, algunos animales protagonizan románticas escenas que incluyen espectáculos con gestos, maratónicos bailes y hasta acrobacias.

Sujetados de las colas y con un baile que se convierte en un torbellino en las profundas aguas del océano, los caballitos de mar realizan su ritual de enamoramiento.

Las serenatas del macho acompañan la escena, iniciando así una unión que dura toda la vida. Cuando uno fallece, el otro suele permanecer a su lado hasta que también deja existir, y como Romeo y Julieta, mueren literalmente de amor.

Otros que derrochan ternura durante el enamoramiento son los elefantes, que a pesar de ser animales enormes e imponentes, sus trompas son más sensibles que los dedos humanos, ya que es precisamente esta parte del cuerpo el instrumento que utilizan para abrazarse, acariciarse la espalda y la cabeza.

Pasión como la de los leones es difícil de encontrar, porque durante "la luna de miel", no se separan ni un minuto. Los apasionados momentos de amor son cada 20 minutos y terminan descansando abrazados, olvidando la comida y la cacería.

Pero el arte del cortejo sin dudas pertenece a algunas aves, que son vivo ejemplo de la monogamia. Cuando un pingüino macho se enamora, busca la piedra perfecta en la playa para regalársela a la hembra y la coloca justo en frente de ella, quien al tomarla da el sí que los une para siempre.

Y la expresión de "estar como unos tortolitos", para referirse a los enamorados, viene precisamente del arrullo constante del macho tórtola a su pareja y las caricias que emplean entre sí con el pico durante el cortejo.

También están los manaquines, quienes para enamorar realizan trucos de acrobacia, volteretas de 180 grados, y su arma principal: la "caminata de la Luna" al estilo de Michael Jackson.

Aunque en el proceso de seducción ambos animales ponen en práctica actitudes y conductas instintivas, en la mayoría de los casos la hembra es que decide con quien compartirá sus días.

A pesar de que solo un cinco por ciento de los animales son monógamos, ¿quién dijo que el amor no es para siempre? Por aire, mar y tierra, estas especies son un ejemplo de romanticismo y fidelidad en pareja.