América Latina. – La inversión hotelera en América Latina y el Caribe atraviesa un momento de fuerte expansión. A lo largo de 2026, distintos informes del sector describen un crecimiento sostenido del turismo, una sofisticación del producto hotelero y un protagonismo creciente del capital internacional y las marcas globales, con destinos como México, República Dominicana y Colombia a la cabeza.
Portafolios regionales como nueva estrategia
En ese contexto, las compañías que aspiran a competir en serio ya no piensan en un hotel aislado, sino en portafolios regionales.
La lógica detrás de esa estrategia es conocida en la industria: diversificar geográficamente reduce la dependencia de un solo mercado, distribuye el riesgo entre economías con ciclos distintos y permite construir una marca con escala.
Un portafolio en varios países también da más herramientas para negociar con operadores internacionales y para presentarse ante inversores como una plataforma, no como un proyecto suelto.
Esa es, precisamente, la apuesta que viene desplegando Israel Alexis Zaballa López. El pipeline de la compañía contempla cinco proyectos hoteleros en tres países: Paraguay, República Dominicana y Argentina, todos bajo marca Ramada y con operación a cargo de Wyndham.
No es una promesa abstracta de expansión: cada proyecto tiene una ubicación, un estado de avance y un ticket de entrada definidos.
Cinco hoteles en tres países
El portafolio se ancla en Paraguay, donde la empresa concentra tres desarrollos. El Ramada Airport de Asunción es el más avanzado: opera desde junio de 2025 y comercializa sus distintas fases, con parte del proyecto ya entregado y otra en construcción.
El Ramada Villa Morra, también en Asunción, funciona como carta de presentación del modelo: se vendió por completo en una sola semana entre 17 inversores. Y el Ramada Chaco I, igualmente en la capital paraguaya, se encuentra en preventa de sus primeras 50 unidades, con tickets que parten de los 130.000 dólares.
Fuera de Paraguay, la expansión apunta a dos mercados de perfil muy distinto.
En República Dominicana, el Ramada La Romana se levantará a cinco minutos del aeropuerto internacional de esa ciudad, en pleno corazón del turismo premium del Caribe; está en preventa de sus primeras 50 unidades, con un ticket desde 160,000 dólares y un plazo de construcción previsto entre 2026 y 2028.
- En Argentina, el proyecto Ramada Resistencia figura como próximo desarrollo, llevando el modelo a uno de los mercados más desafiantes y, a la vez, con mayor potencial de la región.
Paraguay, Dominicana y Argentina
La elección de los tres países no es casual. Paraguay aporta estabilidad macroeconómica y funciona como base sólida de operaciones. República Dominicana ofrece un turismo internacional consolidado y una narrativa atractiva para el inversor extranjero. Argentina, pese a su volatilidad, concentra demanda y oportunidades de valor cuando la estructura está bien armada. Cada mercado cumple un rol dentro del portafolio.
Detrás de esos cinco proyectos hay, además, una ambición de escala declarada. La compañía se ha fijado como horizonte llegar a una operación de varios miles de habitaciones en los próximos años, una meta que solo tiene sentido si el crecimiento se apoya en varias fuentes de capital y no en una sola.
Comercialización de unidades, financiamiento por proyecto y reinversión de la operación en marcha conforman las palancas que, según la empresa, deben sostener esa expansión. El pipeline de cinco hoteles es, en ese sentido, apenas el primer tramo visible de un plan más amplio.
Estructura independiente por proyecto
Un rasgo del esquema que Alexis Zaballa suele remarcar es que cada proyecto se estructura como una unidad económica independiente: sus propios activos, su propia operación y su propia estructura fiduciaria.
Según esa lógica, el flujo de un hotel nuevo no depende de los ingresos de uno anterior, lo que busca evitar el efecto dominó que ha hundido a desarrolladoras que financiaban un proyecto con el siguiente.
Lo que distingue a un pipeline real de una simple lista de intenciones es la existencia de un activo ya probado. Que el Ramada Airport funcione desde 2025, con inversores cobrando su rendimiento, le da a la compañía algo que ninguna maqueta ofrece: evidencia.
Sobre esa base, los proyectos siguientes dejan de ser apuestas a ciegas y pasan a presentarse como réplicas de un modelo que, al menos una vez, ya demostró que puede operar.
El plan recién se está desplegando y su éxito dependerá de que cada hotel cumpla en la práctica lo que el contrato promete.
Pero la arquitectura es explícita: tres países, cinco hoteles, una marca internacional y una estructura pensada para crecer sin que el peso recaiga sobre un solo proyecto. Para Alexis Zaballa, eso es exactamente lo que separa una plataforma de una apuesta.