A pesar del riesgo para el medio ambiente y la salud, el comercio de baterías usadas se realiza en las calles y sin mayor regulación por parte de las autoridades.

Por Sandy Cuevas

SANTO DOMINGO.- La confirmación de que el Ministerio Público investiga como un posible móvil del homicidio de Jorge Mera el rechazo de un permiso de exportación de baterías usadas deja al descubierto el lucrativo negocio del reciclaje de esos equipos que, ya en el pasado, colocaron a una zona del país como una de las 10 más contaminadas del mundo.

A pesar del riesgo para el medio ambiente y la salud, el comercio de baterías usadas se realiza en las calles y sin mayor regulación por parte de las autoridades.

Medí Placencia aseguró que tiene más de 25 años en el negocio del reciclaje y desde entonces compra y vende baterías en su negocio en la autopista Duarte.

Los recicladores insisten que en el país se ha incrementado la necesidad de beterías y el negocio es tan lucrativo que en los últimos dos años ha desatado el interés de grandes empresas, que ya se han apoderado del mercado.

Según la Organización Mundial de la Salud, más de tres cuartas partes del consumo mundial de plomo corresponde a la fabricación de baterías de plomo-ácido para vehículos de motor.

El ambientalista Luis Carvajal explicó que ese tipo de contaminación es tan peligrosa para las personas, que puede causar daño cerebral, incluso la muerte.

En el 2013 el Instituto Blacksmith en su ‘ranking’ anual de las 35 ciudades del mundo más contaminadas, incluyó a Haina en el puesto número 3 entre las 10 más contaminadas y peligrosas.