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Parece muy difícil y traumática

Parece muy difícil y traumática
Juan Bolívar Díaz

Aunque prevalece el criterio de que el poder presidencialista lo puede todo en el país, las perspectivas parecen indicar que el empeño por imponer la elección de las candidaturas con el padrón abierto o universal puede constituirse en una trampa política para los que promueven el continuismo del presidente Danilo Medina.
Por ahora los danilistas no cuentan siquiera con la mitad de los votos de los diputados y necesitan dos tercios para aprobar una ley orgánica, como la de partidos, y tendrían que embarcarse en un traumático proceso para aplastar a Leonel Fernández comprando a sus seguidores y dividir el Partido Revolucionario Moderno.

¿Una entretención fallida?
Es tan absurdo el empeño en imponer el padrón electoral abierto en la ley de partidos para elegir los candidatos, sin consenso siquiera en el partido gobernante, que no faltan quienes, como el articulista Quico Tabar, crean que se trata de fuegos artificiales de entretenimiento. En esa dirección se puede advertir que ha desviado la atención de la Marcha Verde, de la reducción del crecimiento económico, de la incierta situación de las plantas de carbón con la demanda de Odebretch de otros 807 millones de dólares para concluirlas, y del tardío “presupuesto complementario” del año que concluye para legalizar la sustracción de 29 mil millones de pesos de la recapitalización del Banco Central.

Ese entretenimiento pudo ser un éxito si no hubiese generado un grave incremento de la confrontación interna en el seno del partido de gobierno, con el expresidente Leonel Fernández y sus partidarios en el medio del camino, aparentemente decididos a resistir el embate del danilismo por liquidarlos y apropiarse definitivamente del partido.

La reacción generada por el intento de imponer una ley de partidos a la medida del continuismo es tan fuerte, que hasta voceros oficialistas reconocen una crisis, llegando a plantear que se encuentran “en el laberinto de las primarias”. Con una sociedad que no sale del asombro porque la lucha interna del partido gobernante vuelve a paralizar un proyecto que lleva más de dos décadas de discusiones, 15 años dando vueltas en el Congreso y a punto de agotar las dos legislaturas de este año.

Reacción de los leonelistas
Leonel Fernández, fundador del poder peledeísta con tres períodos de gobierno y presidente del partido, ha interpretado el empeño por el padrón abierto como intento de impedir su candidatura e inicio de una ofensiva continuista del presidente Medina, y decidió lanzarse a confrontarlo, aprovechando que las actuales circunstancias no favorecen otra reforma constitucional continuista y el rechazo general a las primarias abiertas.
Fernández no sólo ha incrementado sus actividades de promoción de su proyecto “RD 2044”, sino que lanzó una ofensiva de opinión pública, a partir de su artículo del 11 de diciembre, de radical oposición a las primarias abiertas, y el pasado fin de semana se reunió con 35 diputados y 6 senadores “para compartir quesos y copas de vino”, a las que él no es adicto, replicando la reciente cena con 25 senadores del ministro administrativo de la presidencia y promotor del continuismo José Ramón Peralta, “para jugar villar”.

La ofensiva leonelista, que incluyó la declaración de su esposa, la vicepresidenta Margarita Cedeño, de que “no habrá ni reelección ni división del PLD”, continuó esta semana cuando el vicepresidente en los dos últimos gobiernos de Fernández, Rafael Alburquerque, demandó respeto por la Constitución de la República en cuanto prohíbe la reelección.

El presidente de la Cámara de Diputados, Rubén Maldonado, Henry Merán, presidente de la Comisión de Justicia de la misma, Alejandrina Germán, mimbro del Comité Político del PLD, el senador Prim Pujals y otros legisladores, salieron a recordar la prohibición de la reelección en “una Constitución auspiciada por el Presidente Medina”.

No siempre ha sido posible
El hecho de que el presidente Medina pudo imponer su reelección doblegando en el 2015 el poder que había acumulado Leonel, “conquistando” la mayoría de sus legisladores y el bloque casi entero de un PRD con 70 años de antireeleccionismo, permite creer que podrá imponer el padrón abierto, y hasta otra reelección, “con o sin reforma constitucional”. Le favorece una práctica que ha determinado que siete presidentes hayan gobernado dos tercios de la historia de la República. Pero desde que Joaquín Balaguer no pudo imponerse en 1978, se registran numerosos fracasos. El presidente Antonio Guzmán no logró doblar el curso del PRD, aún cuando la Constitución no le impedía repostularse. En el poder, falló también su tardío apoyo a la candidatura de su vicepresidente Jacobo Majluta en 1982.

Para las elecciones de 1986, el apoyo del presidente Jorge Blanco no fue suficiente para que el líder del PRD Francisco Peña Gómez ganara la candidatura presidencial y ni siquiera para que su esposa doña Asela Jorge fuera electa senadora. Balaguer volvió y logró reelegirse manipulando los comicios de 1990, pero tuvo que pactar la reducción del período a la mitad, y prohibición de la reelección, tras el trauma electoral de 1994.
Un sábado de 1998 el Senado se quedó reunido esperando el proyecto para la reforma constitucional que buscaba restaurar la reelección para que el presidente Leonel Fernández pudiera repostularse. No bastó el reclamo del senador Amable Aristy de “póngase los pantalones”, porque no lograron “conquistar” los votos necesarios.

En el 2004 vino el tropiezo de Hipólito Mejía, quien dividió el PRD y “conquistó” los asambleístas necesarios incluyendo hasta una docena de peledeístas, para reformar la Constitución, pero sólo consiguió la tercera parte de los votos para ser el primer presidente dominicano en fracasar al primer intento. Vuelto Leonel a la Presidencia, el poder del Estado venció a Danilo en el 2008, pero cuatro años después tuvo que declinar, a pesar de que le entregaron en carretillas “dos millones de votos”, Porque la sociedad, y hasta parte del PLD, se plantaron ante otro intento de burlar la Constitución.

Faltan muchos diputados
Aunque ya promueven abiertamente otra reelección, el presidente Medina guarda silencio, pero es extraño que se juegue una derrota, sabiendo que no cuenta con los votos necesarios para aprobar una ley orgánica, como la de partidos, y menos para reformar la Constitución, a menos que vuelva a “conquistar” masivamente como en el 2015, lo que ahora parece más difícil, hasta por cansancio.

En el Senado, tienen los dos tercios, pero entre los diputados ni siquiera la mitad, cuando necesitaría 127 de los 190. Los peledeístas son 106, sumándole los 14 que le quedan al PRD que es el único partido que ha apoyado el padrón abierto que quiere Danilo, y otros 6 de pequeños partidos aliados, totalizarían 126. Pero si les restan unos 36 que estarían con Leonel, se reducen a 90, faltándole entonces 37. El PRM tiene 51 votos, incluyendo la mitad de los que se fueron del PRD últimamente, y el PRSC 11. Alianza País, Frente Amplio, PQDC y, del bloque opositor tienen de a una bancada.

El PRM, principal opositor, podría ser un objetivo, y las bocinas del poder ya dicen contar con seguidores del expresidente Hipólito Mejía, quien prefiere el padrón abierto, pero oficialmente ha dicho que acata la decisión en contra adoptada “casi a unanimidad” por la dirección ejecutiva de ese partido, integrada por 50 miembros. En el 2005, sólo dos perremeístas fueron “conquistados” para la reeleccionista. Su actual vocero, Alfredo Pacheco afirma que “en la Cámara de Diputados eso no pasa, y si pasara dejaría la política”.

Ya parece imposible aprobar la ley de partidos en esta legislatura que concluye el 15 de enero, una semana después del período navideño. Proseguir el empeño en la que se inicia el 27 de febrero, acentuará el rechazo, por hartura y sospechas.

Más que legal, es asunto político
No es imposible que el poder presidencial se imponga una vez más, pero ahora sería traumático, en el mismo PLD y fuera, pues se trata de imponer a todos los partidos un único mecanismo de elección, que rige en contados países, contrario a un dictamen de inconstitucionalidad, y a la voluntad de casi todos los partidos, que ninguno lo contempla en sus estatutos. Cuando casi todos los aliados al gobierno también han rechazado el padrón abierto. y los principales líderes opositores, como Luis Abinader y Guillermo Moreno, han proclamado radicalmente que de ninguna forma aceptarían “esa imposición política”.

Produciría un desguañangue partidario por las “conquistas” desde el poder, recursos ante el Tribunal Constitucional, que tendría que revocar la sentencia que declaró inconstitucional la Ley de Primarias que del 2004 que instauró el padrón abierto. Pero los opositores insisten en que, más que legal o constitucional, es un problema político, un intento de imposición de un grupo desde el poder, ni siquiera de todo el partido gobernante.

Extender la confrontación, con la sociedad civil organizada, también en contra, podría ser una mala inversión para llegar a la mitad del período de Danilo, con la Marcha Verde en las calles, con complicaciones fiscales y reducción del crecimiento económico, caída de la aprobación del gobierno y divisiones internas. Porque hasta entre los danilistas ya hay quienes disienten. Y porque la única explicación es el empeño continuista, que se alentaría si lograra imponer el padrón abierto, aunque desataría un mercado de compra y venta de votos en primaria, donde los que más dinero dispongan se impondrán dentro y hasta fuera de sus partidos. Y en vez de reducir los costos de la política y la corrupción, la ley de partidos los multiplicaría.-

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