Ciudad de Panamá.- El Parlamento de Panamá aprobó este lunes en tercer y último debate el presupuesto nacional de 2026 por 34.901 millones de dólares, el más alto en la historia del país.

Según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el plan otorga prioridad a la inversión social, especialmente en educación, salud y el sector agropecuario.

El presupuesto de 2026 representa un incremento del 13,6 % (4.181 millones de dólares más) con respecto al de este año. Se basa en una proyección de crecimiento económico del 4 % del PIB y un déficit fiscal del 3,5 %, conforme a la Ley de Responsabilidad Social Fiscal.

Más inversión y control del gasto público

El MEF explicó que el monto histórico refleja la rigidez del gasto público y el impacto del aumento de la deuda, que casi se duplicó durante el quinquenio 2019-2024.

El proyecto ratificado por la Asamblea Nacional (AN) incluye ajustes orientados a fortalecer la educación, la salud y el agro, sectores considerados estratégicos para el desarrollo nacional.

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El gasto de inversión aumentará un 26 % respecto a 2025, alcanzando 11.188 millones de dólares. De ese total, 8.604 millones corresponden a inversión física, mientras que el resto se destina a programas sociales de desarrollo humano, equivalentes al 12,3 % y 9,5 % del PIB, cifras que el MEF calificó como “entre las más altas del mundo”.

    Educación y contención del gasto corriente

    El gasto de funcionamiento del Gobierno Central, sin incluir el servicio de la deuda, subirá apenas un 1 %, pasando de 6.667 millones a 6.741 millones de dólares, lo que evidencia el compromiso con la contención del gasto corriente.

    Asimismo, para el sector educativo, el presupuesto contempla una asignación equivalente al 7 % del PIB real, en cumplimiento con lo que establece la legislación panameña.

    Antecedentes

    El presupuesto nacional de Panamá para 2026, aprobado por el Parlamento, alcanza una cifra histórica de 34.901 millones de dólares, con un aumento del 13,6 % respecto al año anterior.

    El plan prioriza la inversión social, especialmente en educación, salud y agricultura, y busca mantener la disciplina fiscal con un déficit proyectado del 3,5 % del PIB. El incremento refleja la presión del gasto público y el impacto del crecimiento de la deuda, casi duplicada entre 2019 y 2024.