La pandemia como laboratorio social también nos ha mostrado personas incrédulas sobra la efectividad de la vacunación.

SANTO DOMINGO.- La pandemia ha sido una dura y mortal lucha sanitaria con grandes efectos trastornadores en la economía y la vida cotidiana, a la vez una especie de laboratorio social y humano para observar el comportamiento inexplicable y contradictorio que asume la gente en tiempos difíciles.

Al principio, la lucha más complicada fue convencer a las personas de la alta peligrosidad del mal para que, en consecuencia, observaran de forma rigurosa las medidas sanitarias, principalmente el distanciamiento físico y el uso obligatorio de mascarillas.

Con sus altas y sus bajas en medio de la campaña de orientación, crear conciencia sobre el Covid-19 ha sido traumático, porque todavía hay gente que no le ha dado el verdadero carácter, creyendo equivocadamente que es un episodio pasajero.

En barrios populares se siguen celebrando fiestas clandestinas, con aglomeraciones, en su mayoría sin mascarillas y las reacciones resultan en violencia y enfrentamientos cuando las autoridades intervienen para tratar de poner el orden.

La extensión del horario permitido a la actividad comercial y la ampliación del tiempo de libre circulación, si bien fue un paso necesario para alcanzar la nueva normalidad, no ha sido bien comprendida y ha desbordado los ánimos, una señal peligrosa porque los contagios y las muertes no han parado.

La pandemia como laboratorio social también nos ha mostrado personas incrédulas sobra la efectividad de la vacunación, aun cuando ya hemos comenzado la fase de la inmunización masiva.

Algunos han muerto por no oír las voces sensatas y autorizadas de especialistas y otros sobreviven milagrosamente tras ser afectados por el virus, habiendo desoído las recomendaciones de que se vacunaran a tiempo, según el cronograma de edades establecido.

Ahora, sin distinción de edad, todos los adultos tenemos la oportunidad de vacunarnos, de tener protección contra el virus, especialmente en estos momentos en que médicos nos informan que los casos graves llegando a las clínicas son de personas más jóvenes y que aún no se han vacunado o cuentan con una sola inoculación.

Por eso debemos acudir masivamente a vacunarnos y por supuesto seguir observando de forma fiel las medidas sanitarias que incluyen el uso de la mascarilla.