Para dar una idea de la magnitud de esta problemática, basta señalar que del Malecón de Barahona, Medio Ambiente tuvo que retirar más de 5,500 metros cúbicos de sargazo acumulado durante 4 meses, lo que representó 294 viajes en camiones volquetas.

SANTO DOMINGO.- En momentos en que el turismo experimenta una notable recuperación, a pesar de los efectos de la pandemia, de nuevo una invasión de algas conocidas como sargazo afecta playas y litorales costeros, en esta ocasión en mayor volumen que en otras épocas e incluso en zonas donde este problema nunca se había registrado.

Desde el primer trimestre de este año, la cantidad se ha duplicado, según se observa en imágenes de un amplio reportaje que difundimos este lunes en El Informe, con lomas que en algunos casos alcanzan los cinco pies de altura.

Para dar una idea de la magnitud de esta problemática, basta señalar que del Malecón de Barahona, Medio Ambiente tuvo que retirar más de 5,500 metros cúbicos de sargazo acumulado durante 4 meses, lo que representó 294 viajes en camiones volquetas.

Esta situación obliga al Estado y a los empresarios, que desde 2019 han intentado buscar soluciones a un problema que data desde hace 10 años, a explorar de forma urgente una medida definitiva a esta problemática que amenaza al sector más pujante de la economía nacional.

En 2019 firmaron un acuerdo que contempla aportes económicos de ambas partes, para un fondo de casi 12 millones de dólares. Los 6 millones del Estado están listos, dicen las autoridades. Sin embargo, ASONAHORES ha solicitado dos adendas al acuerdo, porque aun no logra consenso entre los hoteleros sobre la contribución económica.

Urge que se pongan de acuerdo porque el sargazo y su marea marrón traen consigo inquietud, perdidas.

El problema, que crece y se acumula con los años, no se limita a su recogida, que actualmente lo hacen los empresarios de forma individual, sino que también deben determinar inclusive el lugar adecuado para depositarlo.

En consecuencia, es evidente que estamos ante un mal que afecta por igual la economía y el medio ambiente, incluso generando preocupación por la forma en que recogen las algas con palas mecánicas que, dicen las autoridades, provocan erosión en las playas.

Busquemos urgentemente una solución integral, porque en juego esta nuestra industria más importante.