SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Desde hace tiempo en el país está desacreditada la práctica de invocar una supuesta persecución política y hasta enfermarse repentinamente, cada vez que se denuncia e investiga un caso de corrupción administrativa que envuelve fondos públicos.

A pesar de que nadie, de ningún estamento de la sociedad,  se traga semejante cuento o montaje, el expediente es todavía reeditado con el objetivo de distraer la atención pública y no enfrentar las imputaciones.

Quizás en algún periodo de nuestra historia contemporánea en materia social o política, la aplicación de tales procedimientos surtían los efectos perseguidos por funcionarios o personajes cuestionados que querían ser sacados de la palestra pública.

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Hoy día, con el poderoso y global medio de las redes sociales, donde los ciudadanos no están ya limitados a ser simples receptores de información, la gente tiene la posibilidad de hacer cotejos y, en base a antecedentes conocidos, formarse una idea propia de las cosas.

Desconociendo esa realidad, el senador Félix Bautista insiste en presentarse como víctima de una supuesta persecución política, en lugar de enfrentar las acusaciones de que es objeto y exponer sus alegatos, conforme a los medios que la ley pone a su alcance.

Un funcionario que supuestamente debe apostar s la transparencia y la institucionalidad no debe temerle a cualquier tipo de investigación, sobre todo si no ha incurrido en alguna violación y nada tiene que ocultar.

Todo lo contrario debe dar total apertura a todas sus finanzas para no dar pie a ningún tipo de especulación ni duda de su fortuna, si es que la tiene o la ha obtenido por medios legítimos.

El Estado  tiene el deber y el derecho de investigar cualquier denuncia sobre malversación de fondos públicos y enriquecimiento ilícito, y ningún funcionario puede estar exento de cualquier pesquisa o requerimiento de la justicia, sin importar su poder o posición.

¿Por qué tanto afán en que los expedientes se archiven de forma definitiva si no hay nada que esconder? ¿Por qué se teme que los procesos lleguen a la realización de juicios donde las pruebas puedan ser demostradas o desestimadas con todas las garantías legales?

Son solo algunos interrogantes que nos planteamos al ver la algarabía y falta de seriedad con a veces se abordan temas tan graves o delicados.