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Pirañas destructivas

El viaje al sur profundo en el asueto de Semana Santa nos impactó. Ese contraste entre el bosque seco y el verdor repentino, la aridez de la tierra amarillenta preñada de sol y el suelo fértil que ofrece frutos abundantes, hace que la belleza de los paisajes sureños sea convulsa y sube de grado cuando se avista el agua verdiazul de la costa de Oviedo.

Quise ofrecer a mis hijos una perspectiva distinta a su cotidianidad. Creo que lo logré llevándolos al lejano sur. La riqueza natural de allí impresiona, pero también decepciona, sobre todo cuando se mira la condición humana, la gente proscrita en su propio territorio sin posibilidad de autorrealización.

Un elemento particular concentró mi atención: en los lugares donde la miseria resulta más agresiva es mayor el número de bancas de apuestas. Superan con creces a los colmados, las farmacias, los mercados de productos primarios, las escuelas, los centros asistenciales de salud, las tiendas.

En fin, constituyen un semillero ominoso y potente que ofende la dignidad humana. En medio de las casuchas deplorables, de materiales desechables y frágiles, se yerquen esos cuartitos coloridos en donde se juega a mansalva con la esperanza y los sueños de los pobres, desamparados, olvidados.

Los denominados “banqueros” son potentados de nuevo cuño, los “undertakers” que han sabido extraer del cieno y de la miasma  -en donde están confinados millones de dominicanos- lujosas villas, mansiones, portentosos apartamentos, yates y un flujo de efectivo que opera como cascada indetenible y que alcanza para todo, hasta para comprar voluntades.

Lo peor es que esos señores, multiplicadores de pobreza en forma cuasi-criminal, se ufanan de ser  supuestos creadores de empleos, están sindicalizados, ejercen presión, se asientan en instancias estatales y reciben “palmaditas” de admiración de los poderes fácticos, aunque son los grandes muros de contención de la lucha contra la miseria.

¿De qué estrategia nacional de desarrollo hablamos con estas pirañas destructivas, más influyentes y más ricas que los industriales que agregan valor a la economía ? En verdad no entiendo. Como país andamos patas arriba.

 

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