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PLD: Cuento de Hadas

Fé de Errata: en mi último artículo acerca del PRD, aseguraba que la frase  “borrón y cuenta nueva” la atribuí al fenecido Profesor Juan Bosch. La frase fue creada por “Mon el Loco”, como era apodado Ramón Castillo, quien junto a Nicolás Silfa y Angel Miolán llegaron al país en Julio de 1961 y con Peña Gómez y otros comenzaron a organizar al PRD y lanzaron por radio esa consigna para neutralizar a los trujillistas. Juan Bosch nunca la utilizó.

Servir al partido para servir al pueblo”, así reza el slogan del segundo partido político fundado por el ex presidente Juan Bosch, en el año 1973. Un partido en sus inicios de “centro-izquierda”, con orientación socialdemócrata.  Partido joven, que en poco tiempo ha gobernado los destinos del país en distintas ocasiones.  Surgió como una negación de las prácticas clientelistas, populistas e individualistas del PRD. Según, cuenta su historia, su propósito fue construir una organización que tuviera como objetivo completar la obra del héroe nacional, Juan Pablo Duarte. Para cumplir ese objetivo se entendió que era necesaria la creación de una sólida organización, de líderes, con métodos de trabajo diferentes que aseguraran una sólida disciplina, una mística arraigada y una vocación de trabajo por el pueblo dominicano, basados en el trabajo colectivo, la unificación de criterios y los principios del centralismo democrático. La estructura y organización del Partido de la Liberación Dominicana, (PLD), es una consecuencia de la coyuntura  nacional e internacional  sucedidos en 1973.

De hecho, el Partido de la Liberación Dominicana, en los primeros años en que se presentó a procesos electorales en el país, en los años:  1978, 1982, 1986, 1990, 1994, perdió   abrumadoramente, ya fuera por el “declive” de Don Juan, por los fraudes de otros partidos o simplemente, por la falta de confianza de la ciudadanía.  Todo cambió para el año 1996-2000  cuando el PLD inició su andadura como partido de gobierno, con el candidato de aquel entonces, un avispado abogado de nombre Leonel Fernández. El Dr. Fernández, de apariencia ingenua  supo acaparar la atención de todo un pueblo en base a una verborrea delirante, un discurso político bien hilvanado y un afán desmedido en prometer lo que él mismo, al igual que todos, nunca cumpliría. Un lince dormido que poco a poco mostraba sus garras.

En esos años, Fernández criticó hasta la saciedad a la oposición, sin tan siquiera imaginar, que el PLD terminaría por ser uno más de esos cánceres de nuestro sistema partidista. Emuló en sus discursos que votando por él, nuestro país viviría interesantes cambios en base a su plan de gobierno: en lo cultural, social e institucional.  A mi juicio, el engaño estaba servido: antes de cumplir su primer año el gobierno del PLD y Leonel Fernández fue catalogado por Joaquín Balaguer (quien tuvo una gran cuota y responsabilidad política en su ascenso al poder) como “más de lo mismo”, incluso hubo intentonas golpistas en su contra, las cuales nunca  prosperaron, gracias a la firme reacción del doctor José Francisco Peña Gómez.  A pesar de la crítica de Balaguer, soy de las que afirman que Fernández es más de la escuela de Balaguer que de Bosch. Desea ser recordado en base al “ladrillo y el cemento”.   Sin dejar de reconocer, que las construcciones de elevados y túneles, a mi entender, han sido un alivio para el caótico tránsito dominicano, y no su inoportuna obra del Metro.

Debido a esos mediocres cuatro años del primer gobierno de Fernández, el pueblo cambió de parecer, y en las elecciones del año 2000, subió el PRD para protagonizar los años más nefastos. El pueblo aplicó un voto de castigo al favorecer a Hipólito Mejía. Luego, después de este infierno, el pueblo dominicano volvió a retornar a Fernández al poder hasta el día de hoy, con sus arrepentimientos de rigor.

En estos últimos años, el gobierno de Fernández ha tenido que lidiar con lacras que estaban germinando desde su primer ascenso al poder, naturalmente,  situaciones negativas que incrementaron cuando Mejía y hoy, forman parte de la cotidianidad dominicana.  Leonel, político astuto logró nuevamente embaucar al pueblo con la falsa creencia de que realizaría un gobierno que enfrentaría: los eternos apagones, la corrupción administrativa, la delincuencia, la violencia, la criminalidad, la inseguridad ciudadana, el narcotráfico, el alto costo de la vida, la miseria, la falta de oportunidades en el empleo, la vivienda, la educación y  la salud en el sector público.

Fernández, reitera sus cantos de sirena. La debacle institucional es palpable, la abultada nómina pública no aguanta más empleados, y ni hablar de la nómina en el servicio diplomático que da grima, cada día los precios y el costo de la vida son más altos y la violencia a cualquier dice presente. Su falta de “mano dura” y voluntad para enfrentar a sus ministros corruptos es de espanto.  Al contrario, a la gran mayoría los ha premiado con otros nombramientos y sus costosos viajes continúan con una comitiva exagerada pero esto lo paga el pueblo.

Ahora, Fernández se debate entre si se reelegirá o no para el 2012, sin importar que en la Constitución este prohibido, recordemos que es “un pedazo de papel”. Mientras sus otros compañeros de partido, aspirantes a la presidencia hacen aspavientos electorales contando con que él no va. Su mutismo lo dice todo………………pero según él, quienes tienen la última palabra es el pueblo.  Maquiavelo total…(pura esencia Balaguerista)

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