Por Loma Miranda

A la luz de los poderosos intereses que se mueven en el mundo de la minería, queda demostrado que en la lucha en defensa de los recursos naturales y en contra de la explotación de valiosas reservas no renovables, la vigilancia tiene que ser permanente, sin bajar la guardia ni siquiera en un instante.

Entidades y personeros que se guían sólo por el lucro y que no les importa la suerte del medio ambiente y de la ecología nacional  están permanentemente al acecho para proseguir en sus deletéreos  propósitos.

Afortunadamente, mientras esa gente inescrupulosa y antipatriótica maquina sin cesar, el país cuenta con un activo e invariable potencial de grupos y entidades decididas a mover la conciencia colectiva en favor de la preservación del patrimonio nacional.

Ese invaluable activo quedó nuevamente demostrado con la multitudinaria concentración que, bajo el eslogan “Loma Miranda, Parque Nacional, marchó desde La Vega con el firme apoyo de la Iglesia católica para oponerse a cualquier intento de explotación minera en la zona.

Ese llamado no se hacía esperar, luego de que desde la dirección de Minería, que está supuesta a actuar sin dobleces para defender nuestros recursos, se lanzó una proclama que sólo puede ser sustentada por los enemigos del interés nacional.

En efecto, sólo movido por conveniencias ajenas por completo al interés del Estado dominicano se puede explicar que desde un organismo oficial se afirme que el caso de Loma Miranda no está cerrado, o sea que aún se puede contemplar los planes de explotación cuestionados por amplios sectores de la vida nacional.

¿Cómo es posible que esa sea la posición de un órgano gubernamental, mientras ha quedado suficientemente demostrado el peligro que representaría esta explotación, en virtud de lo cual se aboga por declarar a Loma Miranda, parque nacional para evitar que se atente contra esta gran reserva acuífera de la naturaleza nacional?

¿Cómo se explica semejante desenfoque que contradice la esencia de la clara política del presidente Danilo Medina de proteger nuestros recursos, en base a la ley, la Constitución y el derecho del pueblo, como ha quedado demostrado con la reformulación del contrato con la Barrick Gold, en términos ventajosos para el país?

Es de esperar, pues, que estos aprestos de reactivar el plan de explotar a Loma Miranda sean rechazados con indoblegable entereza para que se desista, definitivamente, de dañar este tesoro natural, que tiene que ser preservado para disfrute de la presente y futuras generaciones.