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Presidente Medina califica de peligroso producción y consumo de drogas en el mundo

Presidente Medina califica de peligroso producción y consumo de drogas en el mundo
Presidente Medina califica de peligroso producción y consumo de drogas en el mundo

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El presidente Danilo Medina dijo que en el mundo se está produciendo y consumiendo más droga, calificando esto de muy peligroso.

En su discurso de apertura de la trigésima cuarta Conferencia Internacional sobre Control de Drogas (IDEC), el mandatario dijo que en 2016 unas 2 mil 461 toneladas de cocaína pudieron llegar a su destino final, un 124 por ciento más de la cantidad que evadió los controles en 2015.

El mandatario dijo a las delegaciones de los países participantes que para enfrentar esto se necesita trabajar en unión con el mismo nivel de responsabilidad y con él coincidió el encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en el País.

Está conferencia se realiza por dos días en un hotel de la zona Este del país.

 

Aquí el discurso íntegro:

Discurso del Excelentísimo Señor Presidente de la República, Lic. Danilo Medina en la XXXIV Conferencia  Internacional Para El Control De Drogas (IDEC-2017).

16 de mayo del 2017.

Vicealmirante Edmundo Félix Pimentel,

Presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas;

Señor Anthony Williams,

Jefe de Operaciones de la DEA;

Excelentísimo Oscar Adolfo Naranjo Trujillo,

Vicepresidente de la República de Colombia;

Lic. Gustavo Montalvo,

Ministro de la Presidencia de la República Dominicana;

Teniente General Rubén Darío Paulino Sem,

Ministro de Defensa de la República Dominicana;

Lic. José Ramón Peralta,

Ministro Administrativo de la Presidencia de la República Dominicana;

Dr. Jean Alain Rodríguez,

Procurador General de la República Dominicana;

Señor Patrick Dunm,

Enc. De Negocios de la Embajada de los EE. UU. En la República Dominicana;

Mayor General Retirado Rafael Guerrero Peralta,

Presidente del Consejo Nacional de Drogas de La República Dominicana;

Distinguidos Invitados Especiales;

Señores Miembros de la Prensa;

Señoras y señores,

En primer lugar, quiero agradecerles a todos su presencia aquí, en la inauguración de esta trigésimo cuarta conferencia internacional de lucha contra las drogas y la tercera que se celebra en nuestro país.

Para los dominicanos y dominicanas, constituye un gran honor poder acoger en nuestra patria a hombres y mujeres como ustedes, que dedican sus esfuerzos a una causa tan importante como es la lucha contra este gran problema que azota a todo nuestro continente.

Ustedes representan la voluntad de un mundo unido para enfrentar un asunto tan complejo y multifacético como éste.

Y digo multifacético porque las actividades del narcotráfico afectan a nuestras sociedades de maneras diversas.

Para algunos países, con alto nivel de consumo, este es principalmente un problema de salud pública.

Para otros, más marcados por la producción y el tránsito de drogas,  es fundamentalmente una amenaza a la integridad de nuestras instituciones y a la seguridad de nuestros ciudadanos.

Lamentablemente, este es el caso de la República Dominicana y de otros muchos países de América Latina y El Caribe.

Muchos de los países aquí representados nos encontramos, además, con el desafío adicional de recibir cada año cientos de nuestros ciudadanos deportados principalmente de los Estados Unidos.

En el tiempo que llevamos como Presidente de la República hemos recibidos en condición de deportados de los Estados Unidos aproximadamente 7,700 dominicanos.

Cuatro mil de ellos han sido deportados después de haber cumplido condenas por asuntos de drogas.

Y sabemos que un alto porcentaje de ellos continuarán en actividades ilegales e incluso contribuirán a fortalecer las redes internacionales del crimen.

En definitiva, la realidad es que, para construir sociedades seguras y estables, en las que hombres y mujeres puedan vivir y desarrollarse en paz, nuestro principal enemigo ya no son los conflictos entre Estados o ideologías.

Nuestro principal enemigo son ahora esas fuerzas transnacionales, opacas y escurridizas, que constituyen el crimen organizado, y que se filtran en todas las capas de la sociedad.

Como expertos que son los presentes, saben bien que desde Sudamérica hasta México, pasando por Centroamérica y El Caribe, el tránsito de drogas con destino a su consumo, mayoritariamente en los países ricos, es un desafío constante y creciente para el bienestar de nuestros pueblos.

Por eso, la República Dominicana está decididamente comprometida en la lucha contra el narcotráfico y por la protección de la vida y la tranquilidad de nuestra gente.

Estamos dedicando cada vez más recursos a las labores de seguridad e inteligencia.

Así, por ejemplo, hemos reforzado los aeropuertos con la instalación de cámaras de vigilancia, equipos  de rayos X y nuevos escáneres de última tecnología en los aeropuertos, capaces de detectar todo tipo de contrabando.

Además, se invirtió más de medio millón de dólares en la adquisición de dos escáneres corporales y se reforzó la unidad canina K-9, donde contamos con un escuadrón de perros especializados en la detección de narcóticos.

La DNCD se ha fortalecido igualmente con equipos informáticos, cámaras digitales, equipos de laboratorios y equipos de operaciones aéreas.

Todo esto es parte de un plan integral para fortalecer las acciones contra el crimen organizado y el narcotráfico.

El resultado más  visible son las constantes incautaciones realizadas por nuestros cuerpos de seguridad.

Solo el año pasado se decomisaron más de 20 toneladas de narcóticos, entre cocaína, marihuana, crack y heroína.

Esto supone un incremento considerable si lo comparamos con las casi 13 toneladas incautadas en 2015, o las diez incautadas en los años 2014 y 2013 respectivamente.

Al mismo tiempo, se han incautado millones de dólares procedentes del narcotráfico y hemos mantenido bajo control, por más de cinco años, las incursiones de aeronaves en vuelos ilícitos sobre el espacio aéreo dominicano.

Son esfuerzos y resultados que muestran nuestra firme voluntad de dar esta buena batalla, sin embargo, somos conscientes de que no lograremos vencerla si luchamos en solitario.

La verdad es que resolver el problema del narcotráfico supera las capacidades de cualquier nación por sí sola, no solo de la República Dominicana, sino de todas.

Sabemos que, al igual que los flujos migratorios o el cambio climático las soluciones a este tipo de conflictos globales deben ser igualmente multinacionales.

Por eso, jornadas como las que hoy comienzan son esenciales.

Porque es vital que ustedes y las instituciones que representan se coordinen y cooperen, intercambiando información y mejores prácticas para cerrar espacios a la ilegalidad.

Y en ese sentido, tengan la seguridad de que para los dominicanos fomentar este tipo de cooperación es esencial.

Por eso, la coordinación con otras naciones es un punto principal de nuestra agenda de lucha contra el narcotráfico.

Y en este punto, quiero dirigir un agradecimiento a la Administración para el Control de Drogas estadounidense, la DEA, por su colaboración permanente con nuestro país.

Me consta que buena parte de esas incautaciones que recién les mencioné, las hemos llevado a buen término gracias al acompañamiento que sus unidades permanentes llevan a cabo junto a nuestros agentes y, que nos ha permitido tener mejores resultados.

La cooperación entre nuestras dos naciones también se extiende al ámbito penal, asegurando que ningún crimen quede impune en nuestros territorios.

Por eso hemos realizado ya 107 extradiciones hacia Estados Unidos desde el año 2012 y seguiremos colaborando con la justicia estadounidense.

Pero, además de la profunda relación de cooperación con nuestro vecino del norte, la DNCD tiene también vigentes, acuerdos bilaterales con otras naciones como Colombia, Francia, Canadá y el Reino Unido.

Mientras que, ya en un marco multilateral, tenemos acuerdos con la Unión Europea y estamos participando en la Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe, en coordinación con los Estados Unidos y los países del CARICOM.

Y, por supuesto, como miembros activos del SICA, participamos de las iniciativas de coordinación en ese espacio regional.

De la misma forma, estamos avanzando en otro frente esencial: el financiero.

Porque si queremos atacar este fenómeno con firmeza, un aspecto esencial es perseguir el dinero sucio.

Debemos cerrar los espacios opacos que existen en el sistema financiero y que hacen posible que esta actividad se inserte impunemente en nuestras   economías.

La República Dominicana participa plenamente, junto a otros 16 países de la región, en el Grupo Acción Financiera Internacional Latinoamericana (GAFILAT).

Hemos asumido plenamente las 40 nuevas recomendaciones de GAFI, incluyendo medidas como el envío al Congreso Nacional del proyecto de Ley de Extinción de Dominio, la puesta en marcha del desarrollo y fortalecimiento de la supervisión a entidades financieras y no financieras o una mayor fiscalización de las organizaciones no gubernamentales, cooperativas, casinos o juegos de azar.

El GAFILAT nos ha estado apoyando en la transformación de la legislación contra el lavado de activos y en el fomento de la transparencia en el sector público y privado.

En concreto, para lograr un mejor manejo de estos asuntos, se está trabajando en el fortalecimiento de instituciones como las superintendencias, la Procuraduría General de la República y especialmente la Unidad de Análisis Financiero.

Al mismo tiempo, a principios de este mismo mes de mayo, estrechamos la cooperación con Estados Unidos, para recibir del FBI asistencia integral en la investigación de casos de gran complejidad como el narcotráfico, contrabando, lavado de activos y corrupción.

Y firmamos con esta institución un acuerdo que ayudará a nuestros  fiscales a formarse para perseguir estos delitos.

Señoras y señores,

Como ven, nuestro compromiso en esta lucha es decidido y contundente.

Y me consta que el de muchos otros países de la región lo es igualmente.

Sin embargo, a nadie se le escapa que nuestros Estados tienen otras acuciantes prioridades en terrenos como la educación, la salud, la energía o incluso otras áreas de la seguridad ciudadana.

Por ello, aunque año tras año llevemos a cabo el sacrificio de dedicar ingentes cantidades de recursos públicos a la lucha contra el narcotráfico, éstos siempre palidecen frente al volumen de negocio que mueve la industria de la droga a escala continental.

Y lo cierto es que si miramos detenidamente los números, tenemos motivos para la preocupación.

Si atendemos a los últimos informes de la Fuerza de Tarea Inter-institucional Sur, coordinada por Estados Unidos, en 2013 en la región de Latinoamérica y el Caribe se decomisaron 132 toneladas métricas de cocaína.

Al año siguiente, en 2014 fueron 158, en 2015 fueron 193, y las incautaciones del año pasado se incrementaron a 282 toneladas.

En principio, esto podría parecer una buena noticia.

Sin embargo, es importante poner estas cifras en perspectiva, porque si tenemos en cuenta la cocaína que eludió nuestros controles, la que no se confiscó, encontramos que en el 2016 la escalofriante cifra de 2,461 toneladas métricas consiguieron llegar a su destino final.

Esto supone un incremento del 124% respecto al año 2015.

Por tanto, la conclusión es clara: se está produciendo más drogas y se está consumiendo más. Y esto es sumamente peligroso.

Recordemos que, según cálculos conocidos por la mayoría de los presentes, cada tonelada métrica que se trafica tiene el potencial de causar 28 muertes violentas en Centroamérica,  553 sobredosis en Estados Unidos y fortalecer las redes criminales con decenas de millones de dólares.

Es urgente, por tanto, seguir luchando juntos y hacerlo desde múltiples frentes.

Hay que mantener sobre los criminales la presión que suponen acciones como  la Iniciativa Mérida, el Plan Colombia, el CARSI, o la Operación Martillo.

Pero, igualmente, tenemos la responsabilidad histórica de ir más allá, y de dedicar cada vez más atención a otras dimensiones de este problema.

Para empezar, si establecemos este asunto en términos de mercado, no podemos continuar combatiéndolo casi exclusivamente desde el lado de la oferta, sin poner freno al verdadero motor de esta actividad lucrativa: la demanda en los países ricos.

A este respecto, recordemos solo una cifra contundente que nos da la Comisión Europea: el 90% de los beneficios del narcotráfico son para el país consumidor; no para el productor, ni para los países de tránsito.

Pero además, es necesario abordar esta cuestión también desde el enfoque de la salud pública, desde la rehabilitación penal, desde la transparencia financiera.

Y, porqué no decirlo, desde la necesaria evaluación sistemática y desapasionada de los resultados objetivos logrados hasta ahora.

También es justo señalar que, de la misma forma que compartimos el mismo deseo y la misma urgencia por ver este tema solucionado de una vez por todas, es necesario que participemos todos con el mismo nivel de responsabilidad y compromiso.

Y esto incluye, por supuesto, el necesario compromiso financiero.

Si esta lucha ha de ser asumida con la responsabilidad que amerita, el único camino es que su coste sea compartido de forma equitativa por todos los países involucrados.

Especialmente por aquellos cuya demanda interna es la que pone en marcha el conjunto de la maquinaria del narcotráfico.

Y si hemos de ser efectivos en la búsqueda de soluciones, debemos ser también audaces y abrir la puerta a nuevos modelos, especialmente si comprobamos que los actuales no nos están llevando a lograr nuestros fines.

Señoras y señores

Como saben, la tarea que tienen por delante es de suma importancia para nuestros pueblos.

Y estoy seguro de que estos y otros muchos retos serán abordados en estas jornadas, de las que esperamos sean fructíferas y eficientes en la búsqueda de soluciones.

A pesar de la complejidad y tamaño del enemigo que enfrentamos, no me queda duda de que tenemos muchos motivos para el optimismo.

Tengo plena confianza en que las experiencias, ideas e informaciones que van a compartir en estos días serán vitales para crear nuevas estrategias y lograr éxitos tangibles en la lucha contra el narcotráfico.

Nos anima e impulsa en este arduo camino saber que estamos siempre del lado del bien, de la justicia y de la vida.

Y si alguna vez tenemos la tentación de dejarnos vencer, recordemos en todo momento cual es el motivo fundamental de esta lucha, y no nos apartemos nunca de él.

Estamos aquí para terminar con una de las estructuras más sanguinarias y violentas del mundo actual.

Estamos aquí para apartar de nuestras democracias, de nuestras instituciones y de nuestras sociedades esta lacra que corrompe todo lo que toca.

Estamos aquí para llevar soluciones a las familias que viven con miedo en sus barrios, porque el narcotráfico los tiene cercados.

Y, sobre todo, estamos aquí para proteger la vida de millones de jóvenes que, en cada uno de nuestros países, corren el riesgo de ser la siguiente víctima mortal de este siniestro negocio.

Pongamos, pues, todas nuestras capacidades, talentos y voluntades al servicio de esta noble causa.

Trabajamos sin descanso, con entusiasmo y dedicación, pues tenemos un reto histórico en nuestras manos.

Sumemos todas nuestras energías y las de todos los países que representamos, para lograr un mundo más seguro, más sano y lleno de esperanza y oportunidades para nuestros jóvenes.

Muchas gracias.

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