El emblemático templo “San Pedro” de Samaná, símbolo de la cultura de los negros libertos que se establecieron en esta provincia en el 1821 procedente de Philadelphia, Estados Unidos, es venerado por todos los samanenses, quienes muestran con orgullo sus raíces.
La Iglesia Evangélica Dominicana es la más vieja del país, fundada en 1824, recientemente celebró su 187 aniversario. Tiene la peculiaridad de que el reverendo que la dirige y los feligreses visitan también la iglesia católica.
El hermoso santuario fue el único sobreviviente de dos destrucciones que sufrió la provincia.
En 1945, un fuego consumió decenas de comercios y en 1972, el fenecido ex mandatario Joaquín Balaguer quiso darle un aire más moderno a la comunidad samanes y ordenó destruir todas las casas de madera estilo victoriano.
La edificación se salvó gracias a la resistencia de los pobladores que se negaron a desprenderse de sus orígenes.
En el lugar funcionó la primera escuela que tuvo Samaná. Debido a las inclemencias del tiempo, el edificio se deterioró y fue remodelado en 2008 pero necesita más recursos para su mantenimiento.
En la otrora parroquia muchas parejas se han casado y otras han celebrado sus bodas de oro. Es el caso de los esposos Pedro Jhonsen y Ana Julia Coplín, quienes tienen 11 hijos y tres nietos. Aseguran que la base de su matrimonio es la fe en Dios.
Dentro de las actividades que se realizan está la fiesta de la Cosecha que es una especie de “acción de gracias” a Dios por los frutos de la tierra. Todos los domingos desde las 9:30 de la mañana a 1:00 de la tarde, más 70 devotos se reúnen para alabar al Señor.
El santuario representa la cultura de la libertad de una población que llegó a Samaná con el sueño de construir una nueva vida, apartada de la esclavitud que marcó sus vidas para siempre.