Barriendo en oficinas y haciendo mandados para poder ayudar a su madre con los gastos de la casa, se la pasa Carlos Feliz Peguero, tras perder parte de la movilidad de su brazo y pierna izquierdos, luego de sufrir un accidente en su motocicleta en la carretera de Yamasá.

SANTO DOMINGO.- Sumido en grandes calamidades junto a su familia, vive el joven Carlos Feliz Peguero, quien sufrió un accidente de tránsito a finales del 2020 y aunque ha sido intervenido quirúrgicamente en más de una ocasión, aún le faltan otras operaciones para recuperar su movilidad por completo y dar continuidad a su tratamiento.

Barriendo en oficinas y haciendo mandados para poder ayudar a su madre con los gastos de la casa, se la pasa Carlos Feliz Peguero, tras perder parte de la movilidad de su brazo y pierna izquierdos, luego de sufrir un accidente en su motocicleta en la carretera de Yamasá.

“En el brazo el doctor me dijo que tengo un nervio machucado y tienen que operarme… en la pierna a mí me operaron me pusieron varios aparatos, clavos, fijadores y eso y hay un hueso de los que estaban roto porque son dos roturas, que no está empatado”.

Al recordar aquel 27 de diciembre del 2020, cuando ocurrió el accidente, Carlos Feliz lamenta que pese a haber sido intervenido en más de una ocasión, aun no recupera la movilidad por completo, por lo que debe ser intervenido nuevamente y continuar con sus tratamiento, el cual tuvo que abandonar hace unos cuatro meses, porque no podía costearlos.

El joven de 22 años contó a Noticias SIN que, luego del accidente, logró terminar sus estudios de bachillerato y después de concluir el proceso médico para recuperar la movilidad en sus extremidades, sueña con entrar a la universidad y estudiar ingeniería civil.

Carlos, reside junto a su madre y tres hermanos menores de edad, en una pequeña casa de zinc y madera, con piso de concreto, que se ve afectada cada vez que llueve por la condición del techo y por el desborde de una cañada que cruza justo al lado de su vivienda.

Y es que debido a las goteras en el techo, esta familia tiene que proteger con fundas sus colchones y electrodomésticos y cuando penetra la cañada, trasladarlos hacia donde los vecinos.

La única fuente de ingresos con la cual la señora Zunilda levantó a sus seis hijos, fue laborando como doméstica en casas de allegados y tras formarse en un curso de belleza, arreglaba a las féminas del barrio a domicilio.

Si desea ayudar a esta familia, puede contactarse con Carlos Feliz Peguero, al número: 809-918-7513