El silencio en los lugares donde hasta hace poco florecía el envolvente zumbido de las abejas avisa que algo anda mal.

PERAVIA.- La tradicional práctica de la apicultura, que con su dulce producción ha dado sustento desde hace décadas a varias decenas de familias en Peravia, se enfrenta al riesgo de su extinción, debido a la masiva muerte de abejas que podría ser causada por el uso de un pesticida en algunas fincas agrícolas, lo que según dicen ha provocado que en esta temporada la venta de un tanque de 55 galones de miel de abeja pasara de 30 mil a 50 mil pesos.

“Los ingresos de nosotros de ahí es que vienen. Yo colectaba de siete a nueve tanques de miel y al extinguirse la abeja, pues no hay producción”, explicó Carlos Martínez, quien ha dedicado 68 años de sus 80 en la crianza de enjambre.

El silencio en los lugares donde hasta hace poco florecía el envolvente zumbido de las abejas avisa que algo anda mal.

La miel ha cogido un precio alto porque al extinguirse la abeja, pues no hay producción.

Con su bastón en mano, Don Carlos Martínez ha dedicado 68 de sus 80 años a la crianza de abejas y la recolección de miel con fines comerciales, lo que lo convierte en decano de los apicultores de la provincia Peravia.

“Siempre ha habido agricultura pero no eran veneno activo para la abeja, había como otro control, pero ahora están curando con unos insecticidas que parecen que son demasiado fuertes y las abejas no la resisten”, DIJO Martínez.

Para estos trabajadores y guardianes de tradición, los apiarios donde concentran las colmenas han pasado poco a poco de ser el nido que beneficia el aumento de sus cosechas a convertirse en el cementerio de las abejas.

Aunque la situación no es nueva para las decenas de hombres que se dedican a este trabajo, cada cierto tiempo la fumigación de plantaciones agrícolas con nuevos pesticidas afecta a las abejas, obligando a subir el precio de la miel y dejando pérdidas millonarias.

“Yo he perdido como ciento y pico de cajas de abejas. Yo me he ido hasta a Peralta de Azua, llevando las abejas, salvándola y por donde quiera es lo mismo”, explicó uno de los apicultores.

“La mayoría de los apicultores estamos pasando hambre”.

Solo en este lugar de 250 colmenas de abejas,  apenas quedan unas 30 y en similar situación se encuentran la mayoría de los apiarios de la zona.

Entre lamentos, el propietario de este apiario desde hace 40 años dice que en los últimos meses ya ha perdido un millón 800 mil pesos.

“Este mismo año va un promedio de cuatro veces que pasa lo mismo y la subimos a 200 y pico a 300 y vuelve y nos queda en 50, en 30 y en 20”, dice Mario Tejeda.

Además de producir miel, las abejas juegan un papel importante para el desarrollo de la agricultura, porque al trasladar polen de una flor a otra contribuyen a la fertilización de las plantas.