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Rentería fue el único que quitó protagonismo al año de los lanzadores

Rentería fue el único que quitó protagonismo al año de los lanzadores
Rentería fue el único que quitó protagonismo al año de los lanzadores

Edgar Rentería

EE.UU.- El béisbol latinoamericano protagonizó otra temporada estelar en las Grandes Ligas con el veterano campocorto colombiano Edgar Rentería convertido en el “héroe” del triunfo decisivo en la Serie Mundial y el único bateador que le robase los reflectores a los lanzadores.

El poder y dominio que impusieron los serpentineros desde el comienzo de la temporada ya pasó a formar parte de la historia del béisbol de las mayores al considerar el año 2010 como el del “pitcher” (lanzador).

Pero gracias al bateo oportuno y explosivo de Rentería y el jugador de cuadro dominicano Juan Uribe, los Gigantes de San Francisco consiguieron el anhelado título de la Serie Mundial tras derrotar a los Vigilantes de Texas.

Después de 54 años de espera del último que lograron cuando estaban en Nueva York (1956), los Gigantes volvía a proclamarse campeones de la Serie Mundial y lo hacían por primera vez desde que en 1958 se trasladaron a San Francisco.

No tuvieron a un bateador estelar, pero si a Rentería, que se reivindicó en todos los aspectos después que el manejador de los Gigantes, Bruce Bochy, no pensaba contar con él para la fase final.

Rentería a sus 35 años y después de haber tenido una temporada plagada de lesiones surgió como el Jugador Más Valioso (MVP) de la Serie Mundial, después de pegarle jonrón nada menos que al zurdo Cliff Lee, el nuevo abridor estelar de los Filis de Filadelfia, a quienes todos querían como agente libre.

El campocorto colombiano, que también había logrado el batazo decisivo en la Serie Mundial de 1997 con los Marlins de Florida, simbolizó a la perfección todo lo aportado por los peloteros latinoamericanos durante el año 2010 dentro de las Grandes Ligas.

Gracias a Rentería, los Gigantes hicieron posible el sueño de la Serie Mundial que no pudieron lograr con legendarios que llegaron al Salón de la Fama como Willie Mays, el dominicano Juan Marichal, el boricua Orlando Cepeda y Willie McCovey.

Sin el bateo oportuno de Rentería, la rotación de abridores encabezada por Tim Lincecum, Matt Cain, el puertorriqueño Jonathan Sánchez y el novato Madison Bumgarner tal vez tampoco hubiese podido hacer historia.

La rotación de los Gigantes destacó por ser la primera en la Serie Mundial formada por el propio equipo desde 1986, cuando los Medias Rojas de Boston emplearon a Roger Clemens, Bruce Hurst, Dennis Boyd y Al Nipper contra los Mets de Nueva York.

Además del bate oportuno de Rentería y Uribe también estuvo el del jardinero boricua Andrés Torres, que no brilló en la fase final, pero si hizo posible que llegasen a la misma.

Es cierto que el año 2010 fue para los lanzadores y entre ellos estuvo el dominicano Ubaldo Jiménez, que logró uno de los seis juegos sin hits que fueron lanzados durante la temporada regular, dos de los cuales tuvieron la etiqueta de perfectos.

La cuenta en realidad debió haber sido de siete y tres, pero el árbitro Jim Joyce se lo negó al venezolano Armando Galarraga cuando decretó quieto a un corredor que hubiese sido el último “out”.

Por extensión, la culpa también corresponde a los directivos de las Grandes Ligas, encabezados por el comisionado Bud Selig, que siguen negándose a permitir la utilización del vídeo en las jugadas dudosas o que puedan generar polémica.

Pero Galarraga fue sin discusión el personaje con más clase y deportividad que se recuerda en la historia de los deportes profesionales de Estados Unidos al retirarse al montículo sin hacerle ni una sola recriminación a Joyce, que luego con lágrimas en los ojos le pidió perdón por el error cometido.

Otros dos lanzadores latinoamericanos que brillaron durante la temporada del 2010 fueron el venezolano Félix Hernández y el dominicano Neftalí Feliz, ambos ganadores de los premios Cy Young y Novato del Año, respectivamente, en la Liga Americana.

Precisamente, el premio individual a Hernández se convirtió en el gran debate, consolidándose la corriente que para determinar el Cy Young no sólo hay que mirar la marca de victorias.

Con este nuevo criterio, Hernández, que logró marca de 13-12 con los mediocres Marineros de Seattle, pudo obtener el galardón de la Americana al liderar en casi todos los apartados de estadísticas, menos en la cuenta de ganados y perdidos.

Mientras que Feliz no dejó ninguna duda de ser el mejor novato con una gran labor en el montículo como taponero al establecer la mejor marca de todos los tiempos en las Grandes Ligas y permitir que los Vigilantes llegasen por primera vez a la Serie Mundial.

Pero si hubo una revelación entre los peloteros latinoamericanos este no fue otro que el dominicano José Bautista, líder de jonrones en las Grandes Ligas al conseguir 54, que generaron suspicacias después que su mejor marca anterior había sido de 16 cuadrangulares.

Bautista, jardinero de los Azulejos de Toronto, insistió que todo fue por un ajuste de mecánica y siempre mencionó que salió negativo en todos los controles antidopaje a que fue sometido.

Su compatriota Albert Pujols aunque se quedó a las puertas del tercer premio Jugador Más Valioso (MVP) de la Liga Nacional, fue el líder de jonrones con 42 y de impulsadas con 118, mientras que en la Americana el venezolano Miguel Cabrera ocupó el primer lugar en las carreras producidas con 126.

Otro que dio que hablar fue el venezolano Carlos González, quien llegó a coquetear con la Triple Corona y está preparado para grandes metas la próxima temporada con los Rockies de Colorado.

El relevista dominicano Rafael Soriano, con los Rays de Tampa Bay, fue el líder indiscutible en el apartado de los rescates dentro de la Liga Americana al conseguir 45, dos más que el mexicano Joakim Soria (43), de los Reales de Kansas City, y cinco que su compatriota Feliz (40).

También la temporada del 2010 pasará a la historia para el béisbol latinoamericano porque Edwin Rodríguez se convirtió en el primer piloto puertorriqueño que llegó a las Grandes Ligas al ocupar el puesto de forma interina con los Marlins para ganarse por méritos propios la continuidad como máximo responsable en la del 2011.

La tristeza para la familia del béisbol latinoamericano durante el año 2010 fue el fallecimiento a los 37 años del ex lanzador dominicano José Lima, el pelotero que siempre tenía una sonrisa en su cara y era puro espectáculo dentro y fuera del montículo.

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