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Respuesta de Hamlet Hermann “a las pretendidas injurias de unos rajados”

Respuesta de Hamlet Hermann “a las pretendidas injurias de unos rajados”
Respuesta de Hamlet Hermann “a las pretendidas injurias de unos rajados”
Hamlet Hermann

Hamlet Hermann.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El exguerrillero Hamlet Hermann refutó de forma enérgica las declaraciones ofrecidas por un grupo de exmiembros de los Comandos de la Resistencia, quienes en declaraciones al diario Hoy publicaron lo que ellos llaman relaciones tormentosas con el héroe de la guerra civil de abril de 1965, Francisco Alberto Caamaño Deñó. “La otra cara de Caamaño” es el titular de primera plana del citado rotativo, del que también se quejó Hermann por el trato a la figura histórica.

No recuerdo bien cuándo un prestigioso matutino, como el periódico HOY, concedió primeras planas, además de una página completa, durante cinco días consecutivos a alguna noticia de actualidad y de vigencia para la nación dominicana. Me asalta la duda, porque un despliegue de esa magnitud pocas veces ha sucedido. Creo que ni siquiera en tiempo de elecciones presidenciales se acostumbra publicar despliegues semejantes. 

Por esta razón fue que no entendí por qué el matutino HOY, propiedad del Grupo Corripio y dirigido por Bienvenido Álvarez Vega, concedió tanta credibilidad e importancia a declaraciones difamatorias contra un héroe de la patria, provenientes de un grupo de personas, sin aval conocido, moral o político. Lo publicado son declaraciones injuriosas sobre hechos que, supuestamente, tuvieron lugar más de 40 años atrás. Nunca mostraron un respaldo documental o de imágenes que probaran sus injurias. Para colmo, sus citas se refieren a personas ya fallecidas que, por supuesto, no pueden ser consultadas. De manera sorprendente, esos exabruptos y mentiras lograron conquistar la atención y la credibilidad de este medio del Grupo Corripio que los publicó ampliamente.

De ahí que quedara en mi mente un vacío en cuanto a las motivaciones que tuvo la Dirección de ese medio para asumir, por propia iniciativa, la diatriba pública contra un mártir de la lucha a favor de la soberanía nacional y la democracia para el pueblo dominicano.

En cuanto a los declarantes, por sus propias palabras puede deducirse su condición de elementos frustrados, orientados por la brisa que soplan quienes tratan de negar los hechos históricos tal como ocurrieron. Ahora, quieren inventar una nueva historia que limpie el churre de su vergonzosa pasividad y sus ausencias de la lucha patriótica y democrática.

Este grupo de rajados debía agradecer el haber estado en algún momento de sus respectivas vidas cerca del coronel Francis Caamaño. El Coronel de Abril, un hombre que, valerosa y patrióticamente, enfrentó a las tropas del imperio estadounidense y, en vez de venderse al mejor postor como hicieron algunos militares y civiles constitucionalistas, avanzó políticamente para cumplir con el juramento que junto al pueblo hizo el 3 de septiembre de 1965 en la Plaza de la Constitución. En aquel memorable discurso dijo:

Es nuestra obligación, como defensores de la democracia, abonar la siembra generosa que comenzó en esta fecha inmortal (24 de abril de 1965). Pero abonarla con entusiasmo creciente, con todo el espíritu, sin vacilaciones, sin descanso. El mejor modo de hacerlo está en la unidad de todos nosotros, en la vigilancia de todos nosotros, dispuestos mañana, como lo hemos estado hoy, a correr todos los riesgos en defensa de la democracia dominicana y del honor nacional.

Francis Caamaño cumplió al pie de la letra ese juramento que hizo ante el pueblo dominicano aunque para eso tuviera que ofrendar su propia vida.

Estos renegados buscan ahora justificar su pasividad y cobardía denigrando al coronel Caamaño. Tratan de liberarse del estigma que el pueblo les impuso al evadir la lucha por el derrocamiento del gobierno criminal de Joaquín Balaguer optando por la pasividad total en Cuba, donde no corrían peligro alguno. Si algo hicieron estos individuos fue aprovechar el entrenamiento militar que recibieron para realizar acciones violentas contrarias al quehacer revolucionario, para beneficiarse económicamente. Hoy, casi medio siglo después, tratan de descalificar a aquellos que combatieron y murieron por una causa justa y patriótica. Éstos hicieron todas las dudosas alianzas posibles para no sufrir un solo rasguño.

Ningún momento mejor que este para recordar la frase escrita por el ejemplar combatiente Eberto Lalane José en 1972 cuando estos rajados desertaron de nuestro núcleo de combatientes. Prefirieron entonces inventar un enemigo en reuniones de alcohol y nicotina, lejos de los peligros que, mientras tanto, afrontaban los compañeros que se mantuvieron junto al coronel Caamaño. Lalane opinó entonces sobre estos desertores:

No se sintieron capaces de enderezar los rumbos torcidos de la organización, como era su deber, y prefirieron el camino fácil de abandonarnos, inventando para su propio consuelo nuevas organizaciones, nuevos caminos, nuevas ideas. Y todo esto, para aceptar luego con resignación el monasterio, la pasividad que tanto pretendieron combatir en nosotros, en mí, en el jefe de nuestra organización. Estúpida y reprochable ha sido esta actitud, por cuanto no se adoptó para asumir una posición más radical y decidida frente al verdadero y principal obstáculo que se interponía en nuestro camino, lo cual hubiese sido meritorio, sino que por el contrario, aceptaron la derrota resignados y se condenaron espontáneamente al disfrute de los placeres y la comodidad que les da el medio de las ciudades.

Frente a las palabras de Francis Caamaño y de Eberto Lalane, dos monumentos de la lucha patriótica y del sacrificio por la patria, es vergonzoso e inaceptable que estos impenitentes renegados se lancen a denigrar a nuestros mártires, mientras responden a patrones políticos e ideológicos que aquellos héroes nacionales combatieron hasta ofrendar sus vidas.

Peor aún, resulta vergonzoso e inaceptable que un medio de comunicación como el periódico HOY se preste a tanta falta de respeto hacia algunos de los mejores hombres que ha parido esta tierra nuestra y preste sus páginas para la difamación consciente de nuestros mártires.

Recordemos también a José Martí cuando se refería a este tipo de rajados al recomendar que,

Los que no tienen el valor de sacrificarse, deben tener, por lo menos, el pudor para callarse.

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