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Rincón Familiar: Pornografía en la computadora de mi hija

En días pasados recibí en la consulta a una madre de dos chicas de 23 y 16 años. Ella llega escandalizada porque estaba usando la computadora de la mayor y vio en el archivo que había una página de pornografía lésbica a la que habían entrado. No lo podía creer, sus hijas, sus niñas que había criado con tanto cuidado “mirando estas cosas”.

Al preguntarle qué era lo que realmente le preocupaba me respondió que fuera lesbiana una de sus hijas. Luego al preguntarle qué hizo ante tal descubrimiento me dijo que canceló la computadora, las puso de castigo, les grito que ella no merecía esto y que eran unas mal agradecidas pues el esfuerzo que ella había tenido que hacer para llevarlas hasta la edad que tienen, sólo ella lo sabía.

Pensé que este podría ser un tema interesante para mis lectores por muchas razones. Por tratarse de chicas interesadas en pornografía, por el tema lésbico y por la reacción de la sacrificada madre.

Creo que en una situación como esta la madre está un poco desenfocada de lo que es realmente más importante en este momento. La pornografía hétero u homosexual es una tergiversación perversa de la sexualidad humana. Una expresión del instinto animal desligada del amor que nos iguala a cualquier mascota de la casa o perro callejero que tumbe zafacones en busca de alimento.

En la etapa de desarrollo en que se encuentran estas chicas hubiese sido muy hermoso aprovechar la ocasión para hablar de la función comercial de la pornografía, del daño que hace a los niños, niñas y adolescentes y la respuesta asertiva que ellas pueden dar frente a este tipo de material.

Esta madre perdió la bella oportunidad de hablar de lo hermoso y humano de la sexualidad, del amor ligado a ella y de la capacidad única que tenemos los humanos de intimar con otro en una relación basada en el amor y que tiene como expresión profunda el acercamiento de los cuerpos en una entrega sincera de cuidado y disfrute.

Lamentablemente en la familia vivimos perdiendo oportunidades como estas para aprender, conversar, comunicarnos y crecer unos con otros. Posiblemente el miedo y la falta de educación sexual no le permitieron a esta madre hacer de este un momento memorable de crecimiento con sus hijas, en el que ellas también hablaran y expresaran su pensar.

Esta es la reacción típica de los adultos de hoy. El miedo y la represión con que fuimos educados afloran en estos momentos, dejando ver lo que recibimos en nuestras historias cuando nuestros padres enfrentaban situaciones como estas.

Quiero decirles a los adultos que el mundo cambió, que aunque no recibimos de nuestros padres las herramientas que necesitamos hoy para afrontar el reto que implica criar chicos y chicas de esta época, tenemos la posibilidad que nuestros padres no tuvieron: aprender, leer, buscar información, hablar con otros padres y madres, buscar ayuda profesional.

Tenemos la responsabilidad de acabar con esta cultura del miedo que nos aleja de nuestros hijos y que no tiene hoy los resultados que ayer tenía. Por la cultura socio política de aquel momento, cuando nuestros padres nos prohibían algo, nuestra respuesta era coherente con esta misma situación, es decir obedecíamos.

Hoy nuestros hijos responden de acuerdo a la situación socio política que esta sostenida en los derechos, la democracia y la posibilidad de cuestionar, preguntar y opinar. De manera que la prohibición de la computadora y el castigo que esta madre impuso no tendrán una respuesta distinta a que la chica busque seguir haciéndolo por otra vía. Y lo más triste, alejarse de mamá y generar por ella resentimientos en un ambiente de incomprensión y falta de comunicación. Y yo estoy segura que esto no era lo que esta madre quería.

La comprendí en su reacción, su dolor, sus miedos y expectativas e iniciamos la interesante tarea de desaprender lo recibido que ya no es útil y aprender nuevas respuestas basadas en el respeto y el amor maduro que generan autodisciplina, capacidad de tomar buenas decisiones y fortalecer la autoestima.

[email protected]

Twitter: @solangealvara2

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