Los resultados revelaron que las personas que se dedicaban más a la autorreflexión tenían mejor memoria, concentración y capacidad para resolver problemas, así como una mejor salud cerebral.

Redacción.-Aunque en la actualidad no hay cura para la demencia, tan sólo 10 minutos de autorreflexión al día podrían mejorar significativamente la cognición y la salud del cerebro, afirmó un estudio realizado por investigadores del University College London.

Es más, los expertos señalaron que las personas mayores que evalúan con regularidad sus pensamientos, sentimientos y comportamientos pueden tener menos probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Según explicaron los investigadores, esta afirmación es el resultado del análisis de datos de dos ensayos clínicos en los que participaron 259 personas, de alrededor de 70 años. En el estudio, los participantes respondieron a preguntas sobre la reflexión, midiendo la frecuencia con la que piensan e intentan comprender sus pensamientos y sentimientos.

Para los expertos, gracias a estos hallazgos, esta práctica podrían allanar el camino para reducir algún día el riesgo de desarrollar la enfermedad mediante un tratamiento psicológico.

“Cada vez hay más pruebas de que los factores psicológicos positivos, como el propósito en la vida y la conciencia, pueden reducir el riesgo de demencia”, afirmó la autora principal de la investigación publicada en la revista Neurology, Harriet Demnitz-King.

En ese sentido, la experta señaló que los resultados revelaron que las personas que se dedicaban más a la autorreflexión tenían mejor memoria, concentración y capacidad para resolver problemas, así como una mejor salud cerebral.

“Cualquiera puede dedicarse a la autorreflexión y aumentar potencialmente su grado de autorreflexión, ya que no depende de la salud física ni de factores socioeconómicos”, profundizó la científica.

Y continuó: “La autorreflexión consiste en dar un paso atrás e intentar no ser tan duro con uno mismo, evaluando activamente nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos. Así, cuando nos sentimos mal o tenemos un problema, tratamos de pensar en cómo podemos resolverlo, sin quedarnos atascados en esos estilos de pensamiento negativos y pensando en soluciones”.

Pese a que los investigadores indicaron que no está claro por qué la autorreflexión puede tener efectos protectores, advirtieron que podría relacionarse con la sensación de calma y la reducción de los niveles de estrés en el cuerpo, o que podría mejorar la salud mental.

Para los científicos, cuando una persona reserva un tiempo al día para reflexionar sobre el trabajo, las relaciones y los encuentros sociales -con amabilidad y sin juzgar- se puede reducir el riesgo de demencia.

Sobre este punto, el doctor Richard Oakley, director asociado de investigación de la Alzheimer’s Society, señaló: “Si la autorreflexión parece tener un efecto positivo en la función cerebral, existe la posibilidad de que algún día podamos reducir el riesgo de demencia con tratamientos psicológicos que ayuden a las personas a crear patrones de pensamiento saludables”.

Es que a medida que se eleva la esperanza de vida en el mundo, también aumenta la cantidad de personas que viven con demencia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel mundial, más de 55 millones de personas (el 8,1% de las mujeres y el 5,4% de los hombres mayores de 65 años) viven con esta patología, y estiman que este número alcanzará a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050.

La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia. Se trata de un trastorno neurológico que provoca la atrofia cerebral y genera la muerte progresiva de las neuronas. De este modo, se produce un deterioro continuo en el pensamiento, el comportamiento y las habilidades sociales que afecta la capacidad de una persona para vivir de forma independiente.

Una investigación efectuada por expertos de Harvard señaló, en tanto, que el Alzheimer podría ser detectado muchos años antes de la aparición del daño cognitivo característico.

Según este estudio dirigido por investigadores del Hospital General de Massachusetts, asociado a la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, la acumulación temprana de proteínas tau y amiloide-β puede interrumpir la conectividad cerebral muchos años antes de que se observen los signos de deterioro, como la pérdida de memoria u olvidos recurrentes.

Los hallazgos pueden conducir a estrategias que podrían ayudar a detectar la enfermedad de Alzheimer de manera temprana. Los investigadores han sabido durante años que las patologías de amiloide-β y tau, las características distintivas de la enfermedad de Alzheimer, pueden causar la muerte de las neuronas, las células más abundantes del cerebro, lo que conduce al deterioro cognitivo y la demencia.