Sofocos en la menopausia: qué los provoca y cómo pueden aliviarse

El 80% de las mujeres experimenta sofocos durante la menopausia, aunque su intensidad varía. Factores como alcohol, cafeína y estrés pueden empeorarlos.

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Sofocos en la menopausia: qué los provoca y cómo pueden aliviarse

Redacción Internacional.- Los sofocos son uno de los síntomas más comunes durante la perimenopausia y la menopausia. Se trata de episodios repentinos de calor intenso, enrojecimiento y sudoración que pueden durar entre uno y cinco minutos y aparecer tanto de día como de noche, afectando la calidad de vida de millones de mujeres en el mundo.

Especialistas explican que estos episodios ocurren debido a los cambios hormonales propios de esta etapa.

La doctora Monica Christmas, especialista en menopausia de la University of Chicago Medicine, señala que los sofocos pueden comenzar incluso antes de la última menstruación, durante la llamada perimenopausia.

Según datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), cerca del 80 % de las mujeres experimentará sofocos durante la transición menopáusica, aunque la intensidad y frecuencia varían considerablemente entre cada persona.

Qué ocurre en el cuerpo durante un sofoco

Aunque muchas mujeres sienten como si tuvieran fiebre, en realidad la temperatura corporal no aumenta de manera significativa. El problema ocurre en el hipotálamo, la región cerebral encargada de regular la temperatura corporal.

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Con la disminución de los niveles de estrógeno, el hipotálamo se vuelve más sensible a pequeños cambios térmicos y reacciona como si el cuerpo estuviera sobrecalentado. Como mecanismo de defensa, los vasos sanguíneos se dilatan y aparece la sudoración para intentar enfriar el organismo.

La sensación suele comenzar desde el pecho hacia arriba y provoca una necesidad inmediata de refrescarse”, explica la doctora Christmas.

Factores que aumentan los sofocos

Los especialistas indican que existen varios factores capaces de empeorar los síntomas. Entre los principales desencadenantes se encuentran:

  • El consumo de alcohol
  • La cafeína
  • Los alimentos ultraprocesados o ricos en azúcar
  • El estrés
  • Las altas temperaturas

También se ha observado que algunas mujeres pueden experimentar sofocos más intensos y prolongados. Investigaciones recientes indican que las mujeres negras suelen presentar síntomas más severos y de mayor duración, en algunos casos, durante más de una década.

Además, los estudios advierten que quienes padecen sofocos y sudoraciones nocturnas persistentes podrían tener un mayor riesgo cardiovascular, por lo que los expertos recomiendan vigilar la presión arterial, el colesterol y mantener hábitos saludables.

Nuevas investigaciones sobre las causas

Durante años se creyó que la disminución del estrógeno era la única causa de los sofocos. Sin embargo, investigaciones recientes identificaron el papel de unas neuronas del hipotálamo llamadas KNDy.

Estas neuronas se activan cuando disminuyen los niveles de estrógeno y liberan sustancias químicas como kisspeptina, dinorfina y neuroquinina B, responsables de alterar la regulación térmica y desencadenar los sofocos.

Este hallazgo abrió la puerta al desarrollo de nuevos tratamientos más específicos.

Tratamientos disponibles

Entre las alternativas más utilizadas continúa la terapia hormonal con estrógenos, aunque no todas las mujeres pueden recurrir a ella, especialmente aquellas con antecedentes de cáncer de mama o problemas de coagulación.

Los avances científicos también permitieron desarrollar nuevos medicamentos dirigidos directamente al mecanismo cerebral de los sofocos. En 2023, la FDA aprobó Veozah (fezolinetant), un tratamiento que actúa sobre el receptor de neuroquinina 3.

Posteriormente, en 2025, surgió Lynkuet (elinzanetant), que bloquea dos receptores relacionados con la aparición de los síntomas.

Además, algunos médicos utilizan otros medicamentos fuera de indicación, como ciertos antidepresivos, gabapentina y oxibutinina, para aliviar las sudoraciones nocturnas y los sofocos.

Los especialistas también destacan que terapias como la cognitivo-conductual y la hipnosis pueden ayudar a reducir la intensidad de los síntomas.

Cuándo consultar al médico

La doctora Monica Christmas recomienda acudir a un profesional de la salud cuando los sofocos afectan el descanso, el trabajo o la vida cotidiana.

Asimismo, advierte que en algunos casos las sudoraciones nocturnas pueden estar relacionadas con otros problemas de salud, como trastornos tiroideos, infecciones o incluso ciertos tipos de cáncer.

Aunque los sofocos forman parte habitual de la menopausia, los expertos recuerdan que actualmente existen múltiples tratamientos y estrategias para aliviar sus efectos y mejorar la calidad de vida de las mujeres durante esta etapa.

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