Redacción Internacional.- Los cigarrillos electrónicos han ganado popularidad en los últimos años, especialmente entre jóvenes y adultos que los perciben como una alternativa al tabaco tradicional. Sin embargo, el creciente uso de estos dispositivos continúa despertando interrogantes entre científicos y autoridades sanitarias sobre sus efectos a largo plazo en la salud.

Aunque investigaciones previas ya habían asociado el vapeo con procesos inflamatorios, cambios en el ADN y alteraciones celulares vinculadas a diversas enfermedades, los mecanismos biológicos detrás de estos efectos aún no se comprenden por completo.

La diversidad de dispositivos, líquidos y sabores disponibles en el mercado ha dificultado, además, la comparación entre estudios y la evaluación de sus riesgos.

Qué analizó el estudio

En este contexto, un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California analizó cómo el vapeo y el tabaquismo afectan la actividad genética de las células de la boca, una de las primeras zonas expuestas a estas sustancias.

Los resultados, publicados en la revista científica Frontiers in Oncology, revelaron que tanto los cigarrillos electrónicos como el tabaco alteran miles de genes en las células orales. Sin embargo, los científicos encontraron una diferencia importante: las modificaciones provocadas por el vapeo son más variables y complejas que las asociadas al cigarrillo convencional.

La investigación incluyó a 83 adultos sanos, divididos en tres grupos: 35 usuarios de cigarrillos electrónicos, 24 fumadores y 24 personas que no utilizaban ninguno de estos productos.

Los investigadores recolectaron células del interior de las mejillas de los participantes y analizaron su actividad genética mediante técnicas de secuenciación de ARN.

Cambios genéticos detectados

El estudio identificó 3,124 genes con actividad alterada en los vapeadores, frente a 2,180 genes afectados en los fumadores. Además, el 60.1 % de las alteraciones detectadas en usuarios de cigarrillos electrónicos fue exclusivo de ese grupo y no apareció entre quienes consumían tabaco.

Según los autores, este hallazgo sugiere que el vapeo genera un impacto biológico propio, diferente al producido por el cigarrillo tradicional.

Diferencias y riesgos

Otro de los resultados destacados fue que los cambios genéticos observados en fumadores mostraron una relación más consistente con la cantidad y el tiempo de consumo. En contraste, las alteraciones detectadas en los vapeadores dependieron de múltiples factores, incluyendo el tipo de dispositivo utilizado y los sabores presentes en los líquidos.

Los investigadores observaron que los dispositivos de tercera generación y el uso de múltiples sabores estaban asociados con los cambios genéticos más pronunciados, lo que indica que no todos los cigarrillos electrónicos afectan al organismo de la misma manera.

El análisis también encontró una fuerte relación entre los genes alterados y procesos biológicos vinculados al cáncer. Más del 90 % de los genes afectados, tanto en vapeadores como en fumadores, estaban asociados con mecanismos relacionados con el desarrollo de tumores.

No obstante, los autores aclararon que sus hallazgos no demuestran que el vapeo cause cáncer de forma directa, sino que identifican alteraciones genéticas vinculadas con procesos que podrían aumentar riesgos para la salud y que requieren una investigación más profunda.

Limitaciones y cautela

Los científicos reconocieron, además, varias limitaciones del estudio, entre ellas el reducido número de participantes en algunos subgrupos y la ausencia de usuarios de dispositivos de cuarta generación, que todavía no eran ampliamente utilizados cuando se realizó la investigación.

Para los investigadores, la complejidad de los resultados refleja la rápida evolución del mercado de los cigarrillos electrónicos y plantea desafíos para los organismos reguladores, ya que distintos dispositivos y formulaciones podrían producir efectos biológicos diferentes.

Reacciones de especialistas

Especialistas consultados sobre el estudio consideraron que los hallazgos aportan nueva evidencia sobre los posibles riesgos del vapeo.

El médico Guillermo Espinosa, coordinador de un programa de control de tabaco en Argentina, señaló que la amplia variedad de dispositivos y líquidos disponibles dificulta evaluar sus efectos y defendió la necesidad de aplicar el principio de precaución mientras continúan las investigaciones.

Los autores concluyeron que tanto el vapeo como el tabaquismo generan alteraciones significativas en las células de la boca, pero advirtieron que la estructura de esos cambios difiere de manera fundamental entre ambos tipos de exposición, lo que refuerza la necesidad de seguir estudiando los efectos de los cigarrillos electrónicos sobre la salud humana.