Nairobi.- La instalación de más laboratorios está permitiendo reducir el tiempo para confirmar o descartar los casos en el brote de ébola declarado el pasado 15 de mayo en el este de la República Democrática del Congo (RDC), informaron este jueves la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Gobierno congoleño.
La capacidad de laboratorios ha aumentado en el país y, en este momento, los casos sospechosos no tienen que esperar mucho tiempo. La espera máxima es de 24 horas», afirmó en una rueda de prensa virtual la directora regional de Emergencias de la OMS para África, Marie Roseline Belizaire.
Esto ha permitido evitar que se acumulen casos sospechosos de tener la enfermedad después de que, una vez declarado el brote, pasaran varios días antes de obtener los resultados de las pruebas, que llegaban a veces incluso cuando el paciente ya había muerto.
El ministro congoleño de Salud, Roger Kamba, señaló como un «gran avance» la apertura de un laboratorio en la localidad minera de Mongwalu, donde se concentran gran parte de los casos desde la declaración de la epidemia.
La capacidad de laboratorio limitada hizo también que, en las primeras semanas del brote, los casos confirmados crecieran de manera exponencial, porque se acumulaban y publicaban muchos a la vez, explicó el director regional para África de la OMS, Mohamed Janabi.
No significa que la situación esté empeorando; es solo que había un enorme retraso y, por eso, ahora que los laboratorios están en funcionamiento, hay reactivos, hay kits de prueba disponibles y el número de casos detectados y el rastreo están aumentando, se observará una tendencia diferente. Tardaremos unas semanas en ver cómo la situación se estabiliza”, subrayó Janabi.
Más de 60 muertes
El Gobierno de la RDC elevó esta madrugada a 363 los casos confirmados por el brote de ébola, incluidas 62 muertes, lo que supone un incremento de 19 contagios y dos fallecimientos, respectivamente, desde el pasado martes.
El brote se declaró oficialmente el 15 de mayo en la provincia de Ituri, fronteriza con Uganda y Sudán del Sur, pero se ha expandido a las también provincias orientales congoleñas de Kivu del Norte y Kivu del Sur.
La epidemia se ha propagado a Uganda, donde se han detectado hasta ahora quince contagios, incluido un fallecido que se considera un caso importado de la RDC.
El brote se corresponde con la cepa de Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 % y para la que no existe vacuna autorizada o tratamiento específico, según la OMS, que considera «alto» el riesgo de brote en África subsahariana y «bajo» a escala global.