Redacción Internaional.- El hígado graso es una condición cada vez más frecuente que, aunque puede pasar desapercibida durante años, en algunos casos provoca síntomas como cansancio, sensación de pesadez, debilidad y molestias abdominales.

Especialistas advierten que, frente a esta enfermedad, los cambios sostenidos en la alimentación y el estilo de vida son más efectivos que las populares promesas de “desintoxicación” o los suplementos milagro.

Qué es el hígado graso

La enfermedad, conocida médicamente como esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD), ocurre cuando se acumula un exceso de grasa en las células del hígado. Este problema suele estar relacionado con factores como sobrepeso, diabetes, colesterol elevado y triglicéridos altos, y puede avanzar hacia cuadros más graves si no se controla adecuadamente.

Siete medidas clave

Ante esta situación, expertos y organizaciones dedicadas a la salud hepática recomiendan siete medidas clave para reducir el malestar, mejorar la digestión y proteger la función del hígado:

1. Reducir el consumo de azúcares y carbohidratos refinados. Limitar refrescos, dulces, pan blanco y otros productos ultraprocesados ayuda a disminuir la carga metabólica sobre el hígado.

2. Priorizar frutas, verduras y cereales integrales. Estos alimentos aportan fibra, vitaminas y minerales que favorecen una mejor digestión y contribuyen al equilibrio nutricional.

3. Elegir grasas saludables. Los especialistas recomiendan incorporar aceite de oliva virgen extra, frutos secos y pescados ricos en omega 3, mientras se reducen las grasas de baja calidad.

4. Limitar las grasas saturadas y trans. Estas se encuentran principalmente en comidas rápidas, productos procesados y algunos alimentos industrializados, cuyo consumo excesivo puede agravar la acumulación de grasa hepática.

5. Evitar carnes procesadas. Reducir el consumo de embutidos, salchichas y otros productos ultraprocesados puede favorecer una mejor salud digestiva y hepática.

6. Mantener un peso saludable. Los estudios sugieren que perder más del 10 % del peso corporal puede ayudar a disminuir la grasa acumulada en el hígado y mejorar su funcionamiento, siempre bajo supervisión médica.

7. Evitar el alcohol y desconfiar de los “detox” (desintoxicación). Los expertos advierten que no existen suplementos milagrosos capaces de curar el hígado graso y recomiendan evitar tratamientos sin respaldo científico.

Ejercicio y controles

Además de estas medidas, los médicos insisten en la importancia de realizar actividad física regularmente y mantener controles periódicos con especialistas, como gastroenterólogos o hepatólogos, para monitorear la evolución de la enfermedad.

Aunque no existe una cura instantánea para el hígado graso, los especialistas coinciden en que la adopción de hábitos saludables sigue siendo la estrategia más efectiva para aliviar los síntomas, mejorar la digestión y prevenir complicaciones a largo plazo.