Ginebra: unas 570.000 personas murieron a causa del sida en 2025, un 9,5 % menos que el año anterior, y las infecciones por VIH bajaron un 7,6 % hasta 1,2 millones, pero el lento progreso en la lucha contra este virus se ve amenazado por los recortes globales en ayuda humanitaria, advierte ONUSIDA.

  • Su informe global anual, publicado este viernes, indica que 40,9 millones de personas son portadoras del VIH en el mundo, un 25 % más que en 2010.

Pero las muertes anuales por el sida han caído un 57 % y el porcentaje de afectados con tratamiento antirretroviral ha subido desde el 24 % de hace 15 años al 78 % actual.

A la vista de los progresos, la lucha contra el VIH avanza, pero, según advierte ONUSIDA, el problema no ha desaparecido y no se avanza al ritmo suficiente para lograr el objetivo fijado en la Agenda 2030 de conseguir que la enfermedad deje de ser una amenaza para la salud pública a finales de esta década.

Todavía podemos acabar con el sida en 2030, pero si no actuamos, corremos el riesgo de revertir décadas de progreso conseguido con enorme esfuerzo», advirtió, al presentarse el informe, la directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima.

La agencia de Naciones Unidas también recalca que la mortalidad del virus sigue siendo «inaceptablemente alta» para un problema de salud tratable.

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La principal causa directa de muerte para personas con VIH es la tuberculosis, con unos 150.000 fallecimientos anuales; un descenso del 76 % en comparación con 2010.

Los recortes amenazan los progresos

Los avances en la lucha se han apoyado en el aumento, a lo largo de los años, de los recursos financieros contra el VIH/sida, del 20 % desde 2010.

Hasta totalizar en 2024 los 18.700 millones de dólares en los países en desarrollo, una cifra, sin embargo, inferior a los 21.900 millones que, según ONUSIDA, se necesitan anualmente antes de 2030.

Por otro lado, la reducción de la asistencia humanitaria global, que cayó al 23 % a todos los niveles en 2025, ha causado un debilitamiento de todos los programas de respuesta al VIH en los países de ingresos medios y bajos, advierte la agencia.

ONUSIDA alerta, en este sentido, de que en el África subsahariana, con alta dependencia de la asistencia humanitaria para la lucha contra el VIH/sida, los test de detección del virus en los países de alta incidencia bajaron un 22 % el pasado año, mientras que la financiación para preservativos cayó a casi la mitad.

Los recortes de financiación, combinados con la reducción del espacio cívico y la mayor criminalización de las poblaciones marginadas, se han unido para crear la mayor tormenta nunca antes vista para la respuesta al VIH», lamentó Byanyima.

África sigue siendo la región más afectada

El África subsahariana concentra la mitad de los nuevos casos anuales de VIH en el mundo, aunque las infecciones en la región han bajado un 59 % desde 2010, un ritmo incluso mayor a la media global, del 43 %.

En esa región, cada semana unos 3.000 adolescentes y mujeres jóvenes contraen el VIH, algo que, según ONUSIDA, es «una de las señales más claras de que el mundo no está logrando llegar a algunas de las poblaciones más vulnerables».

El informe destaca que, mientras el número de infecciones bajó en regiones como la africana o el Asia-Pacífico, aumentó en Europa Oriental, América, Oriente Medio o el Magreb.

A finales de 2025, según el informe, un 88 % de las personas seropositivas sabían que eran portadoras del virus VIH, y de ellas, un 88 % recibían tratamiento, de las que un 95 % presentaban una carga viral prácticamente indetectable.

Un total de 32,1 millones de seropositivos reciben tratamiento, un 2,7 % más que en 2024, aunque la tasa de crecimiento es inferior al promedio de los últimos años, del 4 %, y la cifra no esconde que casi nueve millones de personas no son tratadas.

El informe se da a conocer poco antes de la reunión de alto nivel sobre el VIH/sida que la ONU celebrará el 22 y 23 de junio, donde los países miembros prevén aprobar una nueva declaración política sobre la lucha contra la enfermedad.