Redacción Internacional.- Golpes, esguinces, distensiones y molestias musculares forman parte de situaciones comunes que pueden surgir por actividad física, accidentes menores o movimientos repetitivos. Ante estas lesiones leves, muchas personas recurren a remedios caseros para aliviar el dolor, aunque una de las dudas más frecuentes sigue siendo si conviene utilizar frío o calor.
Especialistas de instituciones como Cleveland Clinic, Harvard y Johns Hopkins Medicine señalan que la elección depende del tipo de lesión y, sobre todo, del momento en que se aplique el tratamiento.
Cuándo usar frío
La aplicación de frío, conocida como crioterapia, se recomienda principalmente en las primeras 24 a 48 horas después de una lesión reciente, como esguinces, contusiones o distensiones musculares.
Los expertos explican que las compresas frías o bolsas de hielo ayudan a reducir la inflamación, disminuir la hinchazón y aliviar el dolor al adormecer temporalmente la zona afectada.
La recomendación es aplicar frío durante períodos de entre 10 y 20 minutos cada una o dos horas. Además, advierten que el hielo nunca debe colocarse directamente sobre la piel y siempre debe utilizarse una tela o toalla como protección.
Cuándo usar calor
La termoterapia o aplicación de calor suele ser más efectiva cuando la inflamación inicial ya ha disminuido y el problema se relaciona con tensión muscular o dolores persistentes.
El calor favorece la circulación sanguínea, ayuda a relajar los músculos y reduce la rigidez, siendo útil especialmente en molestias crónicas como dolor de espalda u osteoartritis.
Los especialistas recomiendan usar almohadillas térmicas, compresas tibias o baños calientes durante sesiones de hasta 20 minutos y evitar su aplicación sobre zonas inflamadas o enrojecidas.
El orden puede marcar la diferencia
Los expertos destacan que uno de los errores más frecuentes es utilizar calor inmediatamente después de una lesión reciente. La recomendación general es aplicar primero frío para controlar la inflamación y posteriormente recurrir al calor cuando la fase aguda haya disminuido.
Aunque ambos métodos pueden ofrecer alivio, los especialistas recuerdan que no sustituyen la atención médica. Ante dolor intenso, inflamación severa o síntomas persistentes, aconsejan acudir a un profesional de la salud.