Redacción Ciencia.- Las vacunas de ARN mensajero, de las que se inyectaron miles de millones de dosis en el mundo durante la pandemia, son seguras y eficaces ante enfermedades infecciosas, además de muy prometedoras y con aplicaciones potenciales para la gripe, el cáncer o trastornos autoinmunes.
Un estudio que publica The Lancet, liderado por la Universidad de la Columbia Británica (UBC), en Canadá, realizó una de las evaluaciones más exhaustivas hechas hasta ahora de las vacunas de ARNm, desde su diseño y fabricación hasta su rendimiento en el mundo real y seguimiento.
El objetivo era ofrecer a los profesionales sanitarios, los responsables políticos y el público en general información clara y basada en la evidencia, a medida que se desarrollan nuevas vacunas y terapias de ARNm.
Protección sólida en grupos vulnerables
Los resultados confirman que proporcionan una protección sólida contra las enfermedades infecciosas, incluida la COVID-19 grave, en una amplia variedad de grupos, entre los que se incluyen los niños, las mujeres embarazadas y las personas inmunodeprimidas.
Con cualquier vacuna o medicamento nuevo, «es importante que comuniquemos de forma clara y transparente los datos de seguridad y las rigurosas pruebas que respaldan su uso para fomentar la confianza del público, contrarrestar la desinformación y facilitar la toma de decisiones informadas», destacó Manish Sadarangani, de la UBC, y uno de los firmantes del artículo.
Miocarditis: riesgo raro y monitorizado
Las vacunas de ARNm, como todas, pueden tener efectos secundarios; entre ellos, la miocarditis, que se da con mayor frecuencia en hombres jóvenes, pero siguen siendo extremadamente raros.
En la vigilancia en el mundo real, los casos de miocarditis y pericarditis fueron más frecuentes entre las personas que recibieron la segunda dosis, con tasas de unos 12,6 casos por millón para la vacuna de Pfizer-BioNTech y 35,6 casos por millón para la de Moderna.
El aumento del riesgo de miocarditis y pericarditis asociado a las vacunas de ARNm contra la covid-19, especialmente en varones de entre 12 y 19 años, fue «significativamente menor» que el riesgo de desarrollar miocarditis o pericarditis a raíz de una infección por SARS-CoV-2, destacó la UBC en un comunicado.
El estudio aborda también conceptos erróneos persistentes sobre el funcionamiento de estas vacunas y reitera que no alteran el ADN de las personas.
Además, destaca la importancia de la confianza, el acceso y la equidad. Aunque las vacunas de ARNm han demostrado ser muy eficaces, su aceptación a nivel mundial ha sido desigual, debido en parte a la desinformación y a la desconfianza histórica de la población hacia los sistemas sanitarios, indicó la UBC.
En lugar de restar importancia a la reticencia a la vacunación, los investigadores sostienen que debería abordarse con una mejor comunicación y con información accesible y basada en la evidencia, pues comprender cómo funcionan estas vacunas y por qué son seguras ayuda a generar confianza en la próxima generación de medicamentos.
Y es que los resultados del estudio apuntan a un futuro en rápida expansión para la tecnología del ARNm, más allá de la covid-19, pues se están haciendo iniciativas para desarrollar vacunas contra la gripe, el virus respiratorio sincitial (VSR), personalizadas contra el cáncer y otras terapias.
Esa amplia gama de posibles aplicaciones —indica el estudio— apunta a un futuro en el que la tecnología del ARNm podría adaptarse a cada paciente y a amenazas específicas de enfermedades, ofreciendo herramientas rápidas, flexibles y eficaces para la salud pública.
Las vacunas de ARNm «ya han cambiado nuestra forma de responder a las amenazas sanitarias mundiales» y, con una innovación sostenida, una sólida supervisión de la seguridad y un compromiso con el acceso equitativo, pueden desempeñar un papel fundamental en la prevención de enfermedades y la mejora de la salud, dijo Sadarangani.
Los autores destacan, además, la importancia de un acceso equitativo, del refuerzo y la ampliación de la producción en los países de renta baja y media y de unos sistemas avanzados de almacenamiento y distribución para que las vacunas de ARNm cumplan su promesa como bien público mundial.
