Redacción Internacional.- Recalentar una taza de café para aprovecharla durante el día se ha convertido en una práctica común para millones de personas. Sin embargo, especialistas y diversas investigaciones científicas advierten que este hábito podría afectar no solo el sabor y aroma de la bebida, sino también alterar su composición química y aumentar la posibilidad de molestias digestivas.

Cambios químicos al recalentar café

El café recién preparado contiene compuestos naturales como antioxidantes y ácidos clorogénicos, sustancias asociadas con beneficios para la salud debido a su papel en la protección celular y su posible relación con la reducción del riesgo de ciertas enfermedades. No obstante, cuando la bebida se expone nuevamente a altas temperaturas, parte de estos componentes comienza a degradarse.

Los expertos señalan que el exceso de calor modifica gradualmente las características del café, haciendo que pierda parte de su perfil aromático y desarrollando sabores más amargos y ácidos. A ello se suma el proceso de oxidación que ocurre cuando la bebida permanece expuesta al aire durante varias horas, deteriorando aún más sus propiedades.

Una investigación publicada en la revista científica Foods, centrada en las características químicas del café caliente y frío, encontró que las variaciones extremas de temperatura y la exposición prolongada al calor alteran de manera importante la acidez total de la bebida. Según especialistas, este incremento en la acidez puede estimular una mayor producción de ácido gástrico.

Mayor acidez y malestar digestivo

De acuerdo con expertos médicos, este proceso podría favorecer síntomas como ardor estomacal, reflujo gastroesofágico e irritación digestiva, especialmente en personas con sensibilidad estomacal o antecedentes de problemas gastrointestinales.

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Mujer con molestias estomacales, posible efecto de la acidez al recalentar café
Fuente externa. Recalentar café puede aumentar la acidez y causar molestias digestivas en algunas personas.

Los investigadores destacan que recalentar café no significa simplemente elevar nuevamente su temperatura. El procedimiento modifica diversos compuestos responsables del sabor y aroma, lo que puede volver la bebida más irritante para ciertos consumidores.

Especialistas también señalan que el café, incluso recién preparado, puede provocar molestias en algunas personas cuando se consume en ayunas o en cantidades elevadas. En el caso de las bebidas recalentadas repetidamente, la combinación entre oxidación, aumento de temperatura y sensibilidad individual podría intensificar estos efectos.

Otra revisión científica publicada en la revista Beverages concluyó que el calentamiento continuo o repetido acelera la oxidación y provoca una pérdida de estabilidad en los compuestos volátiles responsables del aroma característico del café.

Riesgos por almacenamiento y temperatura

Cafetera moka y taza de café sobre una estufa, relacionado con riesgos de recalentar café y aumentar su acidez
Fuente externa. Recalentar café repetidamente puede alterar su composición química y provocar molestias digestivas.

Además de los cambios químicos, los expertos advierten sobre otros factores relacionados con el almacenamiento. Mantener café preparado durante muchas horas a temperatura ambiente o conservarlo en recipientes poco higiénicos puede favorecer el desarrollo de microorganismos y aumentar riesgos sanitarios.

Los especialistas también mencionan que los procesos de sobrecalentamiento podrían incrementar la presencia de ciertos compuestos como la acrilamida, una sustancia clasificada como probable carcinógeno por organismos internacionales. Aunque las cantidades detectadas en el consumo cotidiano suelen permanecer bajas, consideran recomendable evitar exposiciones innecesarias al calor excesivo.

Bebidas muy calientes y esófago

La temperatura final de consumo constituye otro elemento importante. Según criterios internacionales de salud, ingerir bebidas extremadamente calientes, especialmente por encima de los 65 grados Celsius, puede aumentar el riesgo de lesiones térmicas en el esófago y favorecer procesos inflamatorios a largo plazo.

Los expertos aclaran que la recomendación no es eliminar por completo el café recalentado, sino prestar atención a la forma de almacenamiento, evitar recalentamientos repetidos y observar cómo responde cada organismo, especialmente en personas que presentan sensibilidad digestiva.