Las altas temperaturas no solo generan incomodidad; también pueden representar un riesgo para la salud cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la exposición prolongada al calor puede provocar agotamiento por calor y, en casos más graves, golpe de calor, una emergencia médica que puede causar daños en órganos e incluso poner en riesgo la vida.

Los síntomas de alerta incluyen sudoración excesiva, debilidad, mareos, náuseas, dolor de cabeza, confusión y piel caliente. Los adultos mayores, niños pequeños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas son grupos especialmente vulnerables.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda mantenerse hidratado, usar ropa ligera, evitar la exposición directa al sol durante las horas de mayor intensidad y permanecer en lugares frescos cuando las temperaturas sean elevadas.

Ante signos de golpe de calor, como alteración del estado mental o pérdida de conciencia, se debe buscar atención médica inmediata.

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Fuentes: Centers for Disease Control and Prevention (CDC); Organización Panamericana de la Salud (OPS).