Dormir es una de las funciones esenciales del organismo, pero en medio de jornadas extensas, estrés y uso constante de dispositivos electrónicos, muchas personas reducen sus horas de descanso sin considerar las consecuencias que esto puede tener sobre su salud.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), los adultos necesitan, generalmente, entre siete y más horas de sueño por noche para mantener un buen estado de salud. La falta de descanso adecuado se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad y problemas de concentración.

Durante el sueño, el cuerpo realiza procesos importantes, como la regulación hormonal, la reparación de tejidos y la consolidación de la memoria. Dormir poco o con interrupciones frecuentes puede afectar la capacidad del cerebro para procesar información y manejar las emociones.

La Fundación Nacional del Sueño (National Sleep Foundation) recomienda mantener horarios regulares, evitar la exposición prolongada a pantallas antes de dormir, limitar la cafeína en horas de la tarde y crear un ambiente adecuado para el descanso.

Los especialistas aconsejan consultar a un médico cuando existen problemas persistentes, como insomnio, ronquidos intensos, pausas respiratorias durante el sueño o cansancio extremo durante el día.

Fuentes: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC); National Sleep Foundation.