Muchas personas pueden vivir durante años con presión arterial elevada sin presentar síntomas evidentes, mientras el organismo acumula daños progresivos en órganos vitales como el corazón, los riñones y el cerebro.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la hipertensión como una de las principales causas de muerte prematura en el mundo y advierte que millones de personas desconocen que padecen esta condición porque frecuentemente no produce señales visibles.

La presión arterial alta obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo y aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y otros problemas de salud.

Según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), medir regularmente la presión arterial, mantener una alimentación equilibrada, reducir el consumo excesivo de sal, realizar actividad física y evitar el tabaco son medidas fundamentales para prevenir complicaciones.

Los especialistas recomiendan realizar controles periódicos, especialmente en personas con antecedentes familiares, sobrepeso, sedentarismo o factores de riesgo cardiovascular.

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