Redacción Internacional.– Mantener una alimentación rica en vegetales sigue siendo una de las recomendaciones más respaldadas por la ciencia para proteger la salud del corazón.
Especialistas en cardiología consultados por la revista Verywell Health señalaron que algunos vegetales destacan por su capacidad para favorecer el control de la presión arterial gracias a su alto contenido de nitratos, potasio, fibra y antioxidantes.
Los expertos explican que no existe un alimento milagroso, pero incorporar estos vegetales de forma regular dentro de una dieta equilibrada puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y mejorar la salud de los vasos sanguíneos.
Rúcula y kale, ricos en nitratos naturales
La cardióloga Catherine Weinberg, del Hospital Lenox Hill de Northwell, recomienda consumir con frecuencia rúcula debido a su elevado contenido de nitratos dietéticos, compuestos que el organismo transforma en óxido nítrico, una sustancia que ayuda a relajar y dilatar los vasos sanguíneos, favoreciendo así la reducción de la presión arterial.
La especialista también destaca la col rizada o kale, otra verdura de hoja verde con propiedades similares, que puede incorporarse fácilmente en ensaladas o acompañarse con aceite de oliva, jugo de limón y queso parmesano.
Remolacha, un aliado para los vasos sanguíneos
Otro de los alimentos recomendados es la remolacha. El doctor Jeffrey Lander, codirector de cardiología deportiva de RWJBarnabas Health, explica que este vegetal también es una fuente importante de nitratos, los cuales favorecen la producción de óxido nítrico y mejoran la circulación.
Además, aporta fibra, betalaínas —antioxidantes con efecto antiinflamatorio— y minerales como el potasio, esenciales para la salud cardiovascular.
El especialista aconseja consumirla asada y combinarla con queso de cabra o frutos secos para aprovechar mejor sus nutrientes.
Brócoli, fuente de minerales esenciales
El cardiólogo Tahmid Rahman, de Stony Brook Medicine, destaca el brócoli por su aporte de potasio, magnesio y calcio, minerales que contribuyen a regular la presión arterial y mantener el buen funcionamiento de los vasos sanguíneos.
Este vegetal también contiene fibra, vitamina C y antioxidantes que fortalecen el sistema inmunológico. Una de las formas más saludables de prepararlo, según el especialista, es asado con aceite de oliva, ajo, limón y un toque de hojuelas de chile, evitando el exceso de sal.
Zanahorias para proteger el corazón
Las zanahorias también figuran entre las recomendaciones de los especialistas. Christopher Lee, profesor adjunto de Cardiología de la Universidad de California en San Francisco, señala que son ricas en carotenoides y potasio, nutrientes relacionados con una mejor salud cardiovascular.
Mientras el potasio favorece la eliminación del exceso de sodio a través de los riñones, los carotenoides ayudan a reducir el estrés oxidativo y estimulan la producción de óxido nítrico, lo que facilita la relajación de las arterias.
Además, su contenido de fibra las convierte en un alimento beneficioso para el corazón. Pueden consumirse crudas, al vapor o asadas, e incluso las zanahorias baby representan una alternativa práctica como refrigerio saludable.
La variedad es la clave
Los cardiólogos coinciden en que el beneficio no depende de un solo vegetal, sino de mantener una alimentación variada y constante, rica en frutas, verduras y otros alimentos de origen vegetal.
Aceite de oliva, frutos secos, cítricos y quesos frescos pueden complementar estas preparaciones, aportando grasas saludables y otros nutrientes que favorecen la salud cardiovascular.
Además, un estudio internacional publicado en la revista científica Frontiers in Cardiovascular Medicine concluyó que una dieta pobre en verduras se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y un incremento de la mortalidad.
Los especialistas destacan que adoptar hábitos alimenticios saludables, junto con la práctica regular de actividad física y el control de otros factores de riesgo, puede contribuir a mantener una presión arterial adecuada y reducir las probabilidades de desarrollar enfermedades del corazón a corto y largo plazo.