Redacción Internacional.- El cansancio suele ser el síntoma más conocido de la deficiencia de hierro, pero no es el único. En algunos casos, esta condición también puede manifestarse a través de cambios visibles en el rostro y los ojos, aunque los especialistas advierten que estas señales no son suficientes para confirmar un diagnóstico y pueden estar relacionadas con otras enfermedades.
La farmacéutica clínica Ayesha Gulzar explicó a Verywell Health que la falta de hierro puede afectar la producción de hemoglobina, la proteína presente en los glóbulos rojos encargada de transportar oxígeno por el organismo. Cuando sus niveles disminuyen, algunos tejidos cambian de color y ciertas estructuras, como las glándulas lagrimales, pueden alterar su funcionamiento.
Por ello, la presencia de estos signos debe motivar una evaluación médica, especialmente si se acompañan de síntomas como fatiga persistente, mareos o dificultad para respirar.
1. Párpado inferior más pálido
Uno de los signos clínicos que los médicos suelen revisar es la llamada palidez conjuntival. La parte interna del párpado inferior normalmente presenta un tono rosado intenso debido a la abundancia de vasos sanguíneos.
Cuando los niveles de hemoglobina disminuyen por una deficiencia de hierro, esa zona puede adquirir un color blanco pálido o melocotón claro, lo que puede servir como una pista durante la exploración física.
2. Ojeras más marcadas
Las ojeras tienen múltiples causas, entre ellas la falta de sueño, la genética, los cambios hormonales o algunas enfermedades.
No obstante, en determinadas personas, una deficiencia de hierro podría contribuir a que el área bajo los ojos luzca más oscura debido a una menor oxigenación de los tejidos. Aun así, los expertos recalcan que este signo, por sí solo, no permite identificar un déficit de hierro.
3. Ojos secos y sensación de picazón
El hierro también participa en el buen funcionamiento de las glándulas lagrimales, responsables de producir las lágrimas que mantienen hidratada la superficie ocular.
Cuando existe una deficiencia, estas glándulas pueden producir menos lágrimas, favoreciendo síntomas como resequedad, picazón, ardor e irritación persistente en los ojos.
4. Piel y labios con aspecto pálido
La hemoglobina aporta el color rojo característico de la sangre y contribuye al tono saludable de la piel.
Si el organismo no dispone de suficiente hierro para producirla, la piel y los labios pueden adquirir un aspecto más claro de lo habitual. En los casos más severos, también puede aparecer una palidez amarillenta debido a que el cuerpo prioriza el flujo sanguíneo hacia los órganos vitales.
5. Grietas en las comisuras de la boca
La queilitis angular, una inflamación que provoca fisuras o llagas en las esquinas de la boca, también puede estar asociada con la falta de hierro.
Este mineral desempeña un papel importante en la regeneración de los tejidos y en el funcionamiento del sistema inmunológico. Cuando sus niveles son bajos, la piel de los labios se vuelve más fina y frágil, facilitando la aparición de grietas e infecciones por bacterias u hongos.
Cuándo acudir al médico
Los especialistas recomiendan consultar con un profesional de la salud si estos signos aparecen con frecuencia o se acompañan de cansancio extremo, mareos, dificultad para respirar o debilidad.
El diagnóstico requiere una valoración médica y análisis de laboratorio para determinar si realmente existe una deficiencia de hierro y cuál es su causa. El tratamiento puede incluir cambios en la alimentación, alimentos enriquecidos o suplementos, cuando sean necesarios.
Los expertos también advierten que no es recomendable consumir suplementos de hierro por cuenta propia, ya que un exceso de este mineral puede provocar efectos tóxicos y causar problemas de salud.