Redacción Internacional.- Aunque durante años se popularizó la meta de caminar 10,000 pasos al día, especialistas aseguran que la intensidad de la caminata puede ser más importante que la cantidad de pasos cuando se trata de cuidar la salud cardiovascular.
Expertos explican que una caminata a paso ligero, especialmente si incluye pendientes o cambios de inclinación, eleva la frecuencia cardíaca y ofrece mayores beneficios para el corazón que caminar de forma lenta y relajada.
La fisioterapeuta estadounidense Molly Gearin señaló que una caminata tranquila no siempre alcanza la intensidad necesaria para convertirse en un ejercicio aeróbico, mientras que un ritmo más acelerado sí contribuye a mejorar la capacidad cardiovascular.
Frecuencia cardíaca y ritmo recomendado
Los especialistas recomiendan controlar la frecuencia cardíaca durante la actividad física. En general, mantener un esfuerzo moderado —entre el 70 % y el 80 % de la frecuencia cardíaca máxima— ayuda a fortalecer el corazón y mejorar la condición física. Para calcular la frecuencia cardíaca máxima, se utiliza como referencia la fórmula 220 menos la edad.
Además, Gearin sugiere incorporar intervalos de mayor intensidad, de uno a cuatro minutos, para potenciar los beneficios cardiovasculares.
Intervalos y meta de 100 pasos
En la misma línea, el investigador Elroy Aguiar, de la Universidad de Alabama, indicó que caminar a un ritmo cercano a 100 pasos por minuto equivale a una intensidad moderada, considerada ideal para obtener beneficios para la salud del corazón.