Redacción Internacional.- Un simple giro en la cama o un movimiento brusco de la cabeza puede desencadenar una intensa sensación de que todo da vueltas.
Detrás de este episodio, conocido como vértigo posicional paroxístico benigno, suele estar el desplazamiento de los llamados «cristales del oído», pequeñas partículas que cumplen una función esencial en el equilibrio.
Estas partículas, llamadas otoconias, están formadas por carbonato de calcio y se encuentran en el oído interno, donde ayudan al cerebro a detectar la posición y el movimiento de la cabeza. Cuando se desprenden y entran en los canales semicirculares, alteran las señales que recibe el cerebro y provocan episodios de vértigo.
El neurólogo Neil Cherian, citado por Cleveland Clinic, explicó que las otoconias normalmente permanecen adheridas a unas estructuras sensoriales que detectan los cambios de posición.
Sin embargo, cuando se desplazan hacia zonas donde no deberían estar, el líquido del oído continúa moviéndose durante unos segundos, incluso después de que la cabeza se detiene, lo que genera una falsa sensación de movimiento.
Cómo reconocer los síntomas
El principal síntoma es una sensación repentina de que la persona o el entorno están girando, especialmente al levantarse, acostarse o cambiar de posición en la cama.
Además del vértigo, también pueden aparecer:
- Náuseas y vómitos.
- Pérdida del equilibrio.
- Aturdimiento.
- Visión borrosa.
- Movimientos rápidos e involuntarios de los ojos, conocidos como nistagmo.
Según el especialista, en algunos casos el desequilibrio puede ser el único síntoma.
Quiénes tienen mayor riesgo
Este trastorno es más frecuente en:
- Personas de 65 años o más.
- Quienes han sufrido un golpe importante en la cabeza.
- Personas que han padecido una infección viral del oído interno.
El diagnóstico se realiza mediante una evaluación médica, en la que el especialista analiza los síntomas y busca la presencia de nistagmo, una señal que ayuda a confirmar que el oído interno está enviando información errónea al cerebro.
La maniobra que ayuda a recolocar los cristales
El tratamiento más utilizado consiste en realizar ejercicios de reposicionamiento canalicular para devolver las otoconias a su lugar. El procedimiento más conocido es la maniobra de Epley, que puede alcanzar una tasa de éxito de hasta el 90 % cuando se realiza correctamente, bajo supervisión médica.
Los especialistas advierten que hacer la maniobra de forma incorrecta puede empeorar los síntomas. Además, una vez que el vértigo desaparece, no se recomienda seguir repitiendo los ejercicios, ya que dejan de ser necesarios.
Cuándo acudir al médico
Si la maniobra de Epley no mejora el problema, puede deberse a que el ejercicio no se realizó correctamente, a que hay varios cristales desplazados o a que el vértigo tiene otra causa.
En esos casos, se recomienda consultar a un otorrinolaringólogo o a un fisioterapeuta especializado en rehabilitación vestibular.
También es importante buscar atención médica inmediata si el vértigo se acompaña de náuseas tan intensas que impiden beber líquidos o si aparecen síntomas como debilidad, entumecimiento, hormigueo o alteraciones en la visión, ya que podrían indicar una condición médica más grave, como un accidente cerebrovascular.