NAIROBI.- Una de cada cinco embarazadas y lactantes sufre algún tipo de desnutrición en el este de Chad, donde también se concentran refugiados que huyen de Sudán, según datos de la organización Médicos Sin Fronteras (MSF).

De las 5.785 mujeres lactantes y embarazadas atendidas por MSF en la ciudad de Adré entre enero y junio, 1.225 presentaban desnutrición moderada o grave, lo que eleva drásticamente los riesgos de aborto espontáneo, hemorragia obstétrica y parto prematuro, indicó la ONG en un comunicado divulgado este viernes.

Hasta tres cuartas partes de ellas pertenecían a comunidades de acogida excluidas de la distribución local de alimentos por las «estrictas normas» de ayuda, que restringen su acceso únicamente a refugiados registrados.

Refugiados de Sudán y exclusión alimentaria

Desde que comenzó la guerra civil en Sudán en abril de 2023, más de 930.000 refugiados sudaneses han cruzado a Chad, de los que 700.000 lo han hecho por Adré.

Tras sobrevivir a meses de violencia implacable, los refugiados llegan a Adré físicamente destrozados, desnutridos y profundamente traumatizados, solo para encontrarse con una nueva y brutal realidad: zonas donde las comunidades de acogida ya viven en la pobreza y la presencia de personal humanitario es escasa», afirmó la coordinadora del proyecto de MSF en Adré, Léa Ledru.

Además, dijo que reubicar a estas personas «no resuelve este problema», pues solo traslada a los refugiados «de una comunidad de acogida con escasos recursos a otra».

MSF también lamentó que los ingresos por desnutrición infantil en el centro de salud de Adré aumentaran un 30 % entre enero y abril de 2026, en comparación con el mismo período de 2025.

La disponibilidad de agua en la zona es igualmente limitada, con tan solo 8 litros por persona al día, por debajo del mínimo de emergencia de 20 litros, lo que obliga a las familias a beber directamente de fuentes de agua no potable y aumentó los casos de diarrea, de 634 en el primer semestre de 2025 a 1.044 en el mismo período de 2026.

En los campamentos que carecen de agua potable y letrinas, las enfermedades transmitidas por el agua se propagan rápidamente tanto entre los refugiados como entre las comunidades de acogida, ambas ya debilitadas por el hambre», añadió MSF.

Las limitaciones financieras provocaron, entre mayo y junio, la escasez de suministros del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para el tratamiento de la desnutrición aguda moderada, lo que interrumpió la atención a niños con desnutrición y a mujeres embarazadas y lactantes.

Ante esta situación, acentuada por los «drásticos recortes» a la ayuda humanitaria internacional, MSF pidió una mayor financiación de los planes de respuesta para Chad e instó a incluir «explícitamente» a las comunidades de acogida en la asistencia alimentaria y nutricional.

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