Redacción Internacional. – La idea de que vivir frente al mar favorece la salud podría no ser tan cierta como se cree. Una investigación realizada por el University College de Londres concluyó que las personas que residen en comunidades costeras presentan una mayor probabilidad de desarrollar varias enfermedades crónicas durante la mediana edad.
Aunque los expertos aclaran que el problema no radica en la cercanía al mar, sino en las condiciones socioeconómicas de esas zonas.
Seguimiento a 28 mil personas
El estudio, publicado en la revista científica BMJ Public Health, dio seguimiento a más de 28,000 personas nacidas en 1958 y 1970, cuyos historiales médicos fueron analizados desde la infancia hasta la adultez para evaluar la aparición de enfermedades como diabetes, hipertensión, afecciones cardiovasculares, depresión y cáncer.
Los investigadores encontraron que quienes vivían en áreas costeras durante la mediana edad tenían un riesgo superior de padecer dos o más enfermedades crónicas, en comparación con las personas que residían en localidades del interior del país.
Desigualdad en comunidades costeras
Sin embargo, los autores enfatizan que la ubicación geográfica no es la causa directa de este deterioro en la salud. Explican que muchas comunidades costeras de Inglaterra han enfrentado durante décadas el declive de actividades económicas tradicionales, como la pesca y el turismo, situación que ha reducido las oportunidades laborales y aumentado los niveles de pobreza y vulnerabilidad.
El análisis también reveló que las personas que crecieron en barrios costeros con mayores carencias económicas tenían muchas más probabilidades de permanecer en esas comunidades al llegar a la edad adulta, mientras que quienes se trasladaban desde otras regiones tendían a establecerse en zonas igualmente desfavorecidas.
Según el investigador principal, Stephen Jivraj, los posibles beneficios asociados al entorno marino, como el acceso a espacios naturales o una mejor calidad del aire, terminan siendo superados por factores como la desigualdad económica, el aislamiento y las limitadas oportunidades de desarrollo.
Los autores consideran que los hallazgos ponen de relieve la necesidad de impulsar políticas públicas dirigidas a mejorar las condiciones de vida y el acceso a servicios de salud en las comunidades costeras, con el fin de reducir las brechas existentes frente a otras regiones.